Este San Lorenzo rengo llegaba al sur en búsqueda de la brújula perdida. Con varios cambios, el técnico Juan Antonio Pizzi, que no cambió el esquema, necesitaba borrar las manchas que le dejaron Argentinos por el torneo local y River por la Sudamericana, pero esa verticalidad que tanto quiere imprimirle a su equipo volvió a jugarle una mala pasada y el Ciclón perdió 3 a 2 ante Quilmes en un partidazo.
El local fue el que tomó el timón del partido ni bien comenzó. La movilidad de Caneo y Telechea de tres cuartos en adelante y Boghossian arriba desnudaron los enormes problemas que mostró en esos primeros minutos San Lorenzo para marcar, en el medio y en defensa. Y de un error en la salida, llegó la infracción de Mas, el tiro libre de Leandro Benítez y el gol de Telechea, que burló todas las marcas para meterse por el segundo palo.
El gol, en lugar de encender el partido, lo congeló durante unos minutos. El Cervecero, con la comodidad de la ventaja, si bien no se refugió atrás, tampoco fue a buscar con convicción el golpe de nocaut. En tanto que el Ciclón, que transitaba por una anarquía posicional, salvo ese clarísimo mano a mano que le tapó Peratta a Gonzalo Verón, mucho no hizo para empatar.
Pero de golpe se despertaron Ortigoza y Mercier en el medio y sobre todo los pibes Correa y Verón y ahí comenzó el renacer santo. Los de Pizzi se adueñaron del control de la pelota y del territorio y fueron metiendo al local contra su arco. Se acercaban cada vez con más peligro, pero no podían penetrar el vallado quilmeño. Hasta que a los 36, Verón armó un jugadón de novela, con caño incluido, y empató el partido. El 1-1 envalentonó a la visita que se fue encima de su rival en búsqueda del segundo gol, pero no llegó. De todas maneras el elenco azulgrana dejó una mejor imagen que con la que comenzó.
Pero este San Lorenzo que de mitad de cancha para adelante asusta por nombres, atrás da muchas ventajas. A los once minutos Caneo vio que Abecasis estaba solo, se la cuchareó y el lateral la clavó abajo. La historia volvía a darse vuelta en favor del dueño de casa.
Y como si fuera una fotocopia de lo sucedido en el primer tiempo, el Ciclón salió con más vergüenza que otra cosa a buscar el empate. Lo logró nuevamente gracias a una gran maniobra de Verón en el área visitante, que terminó coronando Martín Cauteruccio con un remate fortísimo casi abajo del arco.
El 2 a 2 le quedaba pintado al partido. Los dos equipos trataban de manejar la pelota con el arco de enfrente como objetivo, y cuando el Ciclón hacía un poquito mejor las cosas, otra vez, de pelota parada Quilmes se puso en ventaja. Córner, rechazo, el grito de Arnaldo González “le pego yo” y un golazo tremendo para cerrar una noche con sabor a injusticia.
Quilmes volvió a festejar de local y sube como su propia espuma. A San Lorenzo le dieron su tercer cachetazo al hilo y aquella pilcha de candidato, a esta altura, parece quedarle enorme.
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