jueves, 29 de agosto de 2013

Lanús fue demasiado para un Racing que juega a ver cómo ataja Saja. Un 2-0 con dos goles de Izquierdoz que pudo ser goleada de no ser por el arquero. Así, el equipo del Mellizo se metió en los octavos de final.



Racing salió al campo de juego a levantar aquella derrota 2-1 como local –que inició el fin del ciclo de Luis Zubeldía– con la cabeza puesta en el nombre del sucesor y con la intención –aunque lejos estuvo–de revertir una imagen pálida y carente de ideas que lo lleva a Sebastián Saja a ser la figura del equipo en todos los partidos. Y esta versión, frente a Lanús y por la Copa Sudamericana, no fue la excepción. La versión que armó Fabio Radaelli para encarar la remontada en medio de la interna feroz por la que atraviesa el club no alcanzó para estimular a estos futbolistas que no encuentran la frecuencia y el sentido para el renacimiento. Fue demasiado el conjunto que dirige Guillermo Barros Schelotto y con dos goles de Carlos Izquierdoz le dio un nuevo cachetazo. El problema, claro, es que Racing no parece insinuar una reacción ni con eso.

La escena en la que Ricardo Centurión –ingresó en el segundo tiempo– se fue expulsado por pegar una patada de atrás y luego querer empujar y pegarle a todo el mundo explica un poco lo que sucede en Racing por estas horas y desde hace un tiempo. El chico, evidentemente, creyó en todo eso que lo puso al borde de una transferencia a Europa –de hecho se espera cerrar su pase al Genoa– y transita por ese problema común de los jóvenes que, en dos o tres partidos, soñaron y fantasearon con Orestes Corbatta. Ni siquiera se parece a ese gran proyecto que nació la temporada pasada a pura gambeta y velocidad. Y, evidentemente, el efecto contagio funciona no por el juego, más bien por la actitud: un rato más tarde, Bruno Zuculini –alterado, nervioso– salió expulsado y por ese mismo camino del descontrol.

Con ese panorama, y con nueve jugadores, pero –peor aun– acéfalo de una conducción y de una idea, Racing parece jugar para que ataje Saja todos los fines de semana. Lanús entendió el mensaje y, apenas con llevar a cabo la idea original que baja el Mellizo desde su arribo alcanzó para meter un par de goles y generar situaciones para una goleada que fue evitada por el arquero de Racing. A paso lento y con buen trato de pelota, el Granate respetó la tenencia y eligió los espacios laterales para llevar al ahora equipo de Radaelli contra las cuerdas. En el primer gol, una acción preparada dejó en buena posición a Izquierdoz, para su definición. En el segundo, otro buen movimiento lo puso al defensor en rol de goleador, para pegarle contra el palo izquierdo de Saja.

Entre los cambios que Radaelli impulsó para encarar este partido –con apenas dos entrenamientos encima– la aparición de José Luis Gómez en el lateral derecho –en lugar de Iván Pillud, quien estará 40 días afuera por una hepatitis– y la presencia de Roger Martínez en el ataque fueron los únicos retoques importantes en un funcionamiento que, sin embargo, no ofreció mejorías más allá de un esquema con cuatro defensores, dos volantes, tres enlaces y un delantero. 

La Copa Sudamericana, esa por la que se pelea tanto para ingresar, pasó de largo por la cara de Racing, que no hizo nada para subirse a los octavos de final. Lanús, con una idea y un concepto, fue un rival de otra jerarquía desde la cabeza a los pies y dejó un poco más confundido a Racing, al que se lo conoce por las atajadas de Saja.

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