viernes, 8 de noviembre de 2013

El técnico del seleccionado argentino de fútbol convocó a “Maxi” Rodríguez, Agustín Orión y Augusto Fernández.

Sabella convocó a “Maxi” Rodríguez, Agustín Orión y Augusto Fernández

Alejandro Sabella, oficializó hoy la citación de Maximiliano Rodríguez, Agustín Orión y Augusto Fernández para los compromisos amistosos ante Ecuador y Bosnia del 15 y 18 del corriente mes, en Estados Unidos.

Sabella dio a conocer las convocatorias de Orión (Boca Juniors), Rodríguez (Newell´s Old Boys) y Augusto Fernández (Celta de Vigo de España) mediante un comunicado que fue publicado en la página oficial de AFA.

El seleccionado argentino de fútbol, clasificado para el Mundial Brasil 2014, partirá el domingo rumbo a los Estados Unidos. El primer cotejo será ante Ecuador, en Nueva Jersey, y el segundo ante Bosnia, en Saint Louis.


EL RESTO DE LOS CONVOCADOS POR SABELLA SON:

Sergio Romero (Mónaco, Francia)
Mariano Andújar (Catania, Italia)
Pablo Zabaleta, Sergio Agüero (Manchester City, Inglaterra)
Federico Fernández y Gonzalo Higuaín (Napoli, Italia)
Nicolás Otamendi (Porto, Portugal)
José Basanta (Monterrey, México).
Facundo Roncaglia (Fiorentina, Italia)
Hugo Campagnaro, Ricardo Álvarez y Rodrigo Palacio (Inter, Italia)
Ezequiel Garay (Benfica, Portugal)
Lionel Messi y Javier Mascherano (Barcelona, España)
Marcos Rojo (Sporting de Lisboa, Portugal)
Lucas Orban (Burdeos, Francia)
Ever Banega (Valencia, España)
Ezequiel Lavezzi (PSG, Francia)
Erik Lamela (Tottenham, Inglaterra)
Lucas Biglia (Lazio, Italia)
Ángel Di María (Real Madrid, España).


Ramón se hizo responsable por la mala situación de River.



El entrenador “Millonario” se refirió a la actualidad del equipo. "Yo asumo toda la responsabilidad. Me hago cargo de lo que pasó", dijo. Fue su primer descargo tras la derrota ante Lanús, lo que le valió la eliminación del Sudamericana.
Díaz se hizo cargo del mal momento que sufre River tras ser eliminado de local y con goleada por Lanús, y de perder terreno en el Torneo Inicial y remarcó que se hace “cargo de lo que pasó”.

Díaz además se refirió a las intenciones del delantero de River, Fernando Cavenaghi, de regresar al club donde debutó en Primera División y manifestó que “él es amigo de Emiliano”, dejando las suspicacias que pueda retornar, como sucedió con Juan Carlos Menseguez.

Gigliotti declaró que se quedó con las ganas de patear el penal ante San Lorenzo, en el clasico que se disputó el domingo pasado.



Boca, que perdió con San Lorenzo por 1 a 0 por la 14ta. fecha del torneo Inicial, tuvo sobre la hora la chance de igualar a través de un penal, pero el remate del zaguero Claudio Pérez fue desviado por Sebastián Torrico.

"La verdad es que me quedé con las ganas de patear el penal. Por eso agarré la pelota y dos veces le pedí la pelota al "Chiqui". Tenía ganas de patearlo. Pero él era el designado por el técnico y había que respetar esa decisión", dijo el ´Puma´ Gigliotti.

Sobre la jugada que pudo haber posibilitado a Boca igualar el partido sobre la hora dijo: "Primero Kannemann me había empujado a mí, en una clara infracción. Pero Delfino dejó seguir y luego le hicieron penal a Erbes, que fue el que cobró".

Bianchi se refirió a su chance de haber sido técnico del equipo argentino y remarcó que no lo dirigió “porque no quiso, y esa es la verdad”.



Carlos Bianchi, director técnico de Boca Juniors, aseguró hoy que nunca dirigió "a la selección argentina" de fútbol porque "no" quiso y admitió que la posibilidad de conducir al elenco `albiceleste´ "ya es pasado".

"Yo no dirigí la selección argentina porque no la quise dirigir, esa es la verdad", manifestó el `Virrey´, luego de referirse a los elogios del capitán de Boca, Juan Román Riquelme.

El `10´, máximo ídolo del club `xeneize´, había calificado a Bianchi como el mejor entrenador de la Argentina y el DT le agradeció y de paso aprovechó para hacer una aclaración sobre el tema seleccionado.

El técnico, que muchas veces fue nombrado entre los candidatos a conducir el conjunto argentino pero nunca concretó un acuerdo con la AFA, agregó: "Para mí, la selección es pasado".

Bianchi ofreció una conferencia de prensa luego del entrenamiento de Boca en Casa Amarilla con miras al compromiso ante Tigre del próximo domingo, como local, por la 15ta. fecha del Torneo Inicial.

Para ese cotejo, el entrenador adelantó que Riquelme y Leandro Paredes, quien también puede jugar de enganche, serán titulares.


“Soy riojano, tierra de caudillos, y tengo huevos”, les dijo el entrenador de River a los periodistas que fueron a cubrir el entrenamiento posterior a la derrota con Lanús. Como para sacar pecho en un momento muy complicado.



Los grandes hombres de poder saben administrar los silencios. Transforman la ausencia de sonido en el trazo lento de un vidrio puntiagudo por la piel. Se mueven sabiendo que su alrededor tiembla y sonríe y llora con sus movimientos. No especulan: porque para especular están los otros. Veinte pasos antes de llegar a ese pasillo de cementos desprolijos, Ramón Díaz ya había decido qué y cómo iba a decir. De eso se trata. Lo iba a hacer en tres instancias. El tiempo se iba a contar en milésimas porque los segundos quitarían impacto. Sabía que cuando pasara por ahí, todos iban a dejar de hacer lo que hacían para mirarlo. Uno: dio dos pasos con la mirada hacia a la nada, haciendo creer que ignoraba la existencia de los ojos que lo estudiaban. Dos: levantó la vista, levantó el pulgar derecho y levantó el asombro de todos, que respiraron sintiendo que él se había tomado las críticas con alegría. Tres: sin modificar el gesto, avisó: “No se olviden que soy riojano, tierra de caudillos, y tengo huevos.”

La escena hubo que mirarla dos veces. Rebobinarla. “¿Dijo eso? ¿En serio”, preguntaron muchos, sin poder creer lo que verdaderamente había sucedido. Un rato antes, por las redes sociales, en los medios de comunicación, en los cafés y en la espera del final de ese entrenamiento, muchos habían asegurado que Ramón Díaz ya no era el Ramón Díaz de otra época. Demasiadas palabras: sepa o no sepa de fútbol, a Ramón Díaz, tras haber quedado afuera de los cuartos de final de la Copa Sudamericana, cargando en la espalda siete partidos sin ganar, fuera de la pelea del torneo desde la fecha 10, le bastaron apenas segundos para demostrar que sigue siendo el mismo. Un hombre no sólo capaz de manejar el espacio como el caudillo Facundo Quiroga o el mismísimo Carlos Menem: un personaje de épica literaria.

Detrás de él, como si ese pasillo fuera el de Little Italy, en la Nueva York donde el escritor Mario Puzo situó El Padrino, caminaba Emiliano Díaz. Formaba parte de la escena: su única función era mirarle la espalda a su papá. Al no poder criticar a Ramón Díaz abiertamente y en su cara –es el técnico más ganador de la historia de River– los hinchas se la agarraron con él. Y eso, en un rango de códigos a los que pertenece el entrenador, no se permite. Por eso, es es tan amoroso como omnipresente: cuando salían del entrenamiento, delante de los periodistas y de las cámaras de tele, padre e hijo demostraron que son lo mismo. Pero eso no es espontáneo. Tampoco una puesta en escena del momento. Ramón Díaz educó así a sus hijos y Emiliano Díaz ya lo puso en palabras, como si fuera lema: “No hay nada mejor que confiar en tu sangre".

Delante y detrás de ellos, deambulaba un plantel en estado sonámbulo. La cita al entrenamiento era a las 17. Martín Aguirre fue el último en ingresar al predio, a las 17:06. A las 17:08, el entrenador juntó a los jugadores en el área de una de las canchas. Habló hasta las 17:14. Hasta ahí, el club estaba cerrado para la prensa y para cualquier socio que quisiera acercarse. El primer jugador que salió de la práctica fue Leonardo Ponzio y lo hizo a las 18:10. Algunos rumoreaban que no hacían falta palabras de las tantas que se habían dicho en el vestuario, el miércoles a la noche, en el entretiempo, cuando el entrenador, desencajado, pidió sangre para dar vuelta un relato que generaba fastidios en la gente. Como sea: al menos ahí, no hacía falta sílaba alguna. Al salir del vestuario, luego de bañarse, para subirse a los autos, los jugadores tenían el rostro pálido. Ya todo se había dicho.

Definitivamente, los grandes hombres de poder saben administrar los silencios.

Lanzini dejaría a River al final del torneo.



Con poco timing emocional o en un rapto de oportunismo, horas después de la eliminación de la Copa Sudamericana salió a la luz que River podría perder a su número 10 y uno de los mejores futbolistas del año, a pesar de la imagen desmejorada de los últimos partidos. Manuel Lanzini ya le había dicho que no a la posibilidad de irse a jugar a Dubai, pero su representante, con el aval de la familia del jugador, se volvió a poner en contacto con los jeques que manejan el Baniyas para reflotar la oferta millonaria del último mercado de pases, con la intención de bajar al enganche del barco que, al menos hasta el año que viene, está hundido.

En julio, el número que ilusionó a la dirigencia riverplatense era de 6,5 millones de dólares, pero a Lanzini poco lo atraía la idea de engrosar sus cuentas bancarias a costas de irse a vivir al desierto para jugar en una liga menor. Los jeques aumentaron la apuesta a 7,5 millones con la lógica de que por la plata baila el mono, pero Lanzini o no es mono, o no le gusta bailar: “Me quiero quedar en River para salir campeón.”

¿Qué cambió en estos meses para que se reflotaran las negociaciones? Lanzini ya no es la estrella del equipo –y de hecho ni siquiera es titular–, River ya no pelea por ningún título y el futuro del club es incierto. En lo deportivo, porque nadie tiene claro qué debe hacer para dejar este semestre en el pasado, mientras que en lo institucional todo podrá cambiar con las elecciones del 15 de diciembre.

Pizzi se refirió al encuentro de mañana contra Newell’s. “Ellos buscan la posesión de la pelota como nosotros”, dijo sobre el choque entre el puntero y su escolta.



No es una semana cualquiera para San Lorenzo. El equipo viene de superar a Boca y mañana tendrá la oportunidad de subirse a lo más alto del campeonato, a cuatro fechas de la finalización del Torneo Inicial. Para muchos el partido ante Newell’s es una final, concluyente y determinante. Sin embargo el encargado de restarle calificativos definitivos al encuentro de mañana es el propio Juan Antonio Pizzi: “Es el partido más importante que podemos jugar en esta última etapa del año, porque juegan el primero contra el segundo. Pero no es una final”, manifestó el entrenador azulgrana.

Incluso se encargó de confrontar la idea de que San Lorenzo no gana partidos importantes: “No comparto eso de que no hemos ganado partidos decisivos. En más de una oportunidad, logramos vencer en partidos importantes “, analizó Pizzi en la previa de lo que para muchos será el partido del campeonato y no sólo por ser los dos primeros puestos de la tabla, sino también por la propuesta futbolística de ambos. Newell’s, es el último campeón y continuó sus grandes desempeños del semestre pasado, tal es así que pese a haber sumado sólo dos unidades de las últimas nueve en juego, sigue siendo líder del torneo.

“Vamos a enfrentar a uno de los pocos equipos que focalizan su juego en la posesión, como nosotros”, destacó Pizzi, aunque tampoco minimizó los reconocidos méritos del conjunto que dirige: “Ellos tienen esa virtud y saben que nosotros también la tenemos. En la disputa por ver quién hace mejor esta tarea, se marcará la diferencia”, opinó el entrenador azulgrana, quien además agregó que para el partido en Rosario: “Vamos a intentar a hacer nuestro juego para obtener el triunfo y terminar la fecha en la primera posición del campeonato.”

El ex entrenador de Central, que volverá a utilizar a los mismos once que derrotaron a Boca, resaltó que no le dará importancia extra encuentro ante el clásico rival del equipo con el que está identificado y apuntó que: “Yo no compito, compite San Lorenzo. No sirve anteponer disputas individuales a las colectivas”.