Se le escapó a Ramón Díaz y no pudo saltear la marca de una cronista de la televisión que lo escuchó. “Yo me cansaría de hacer goles”, dijo, mientras dentro del césped se le escurría de los pies una pelota a Manuel Lanzini, en la puerta del área de Godoy Cruz.
Un solo gol metió River en lo que va del torneo, y es una de sus principales causas de la ausencia de los Millonarios en el pelotón de punta del campeonato. Por falta de delanteros, por un equipo que no genera situaciones de gol, porque Giovanni Simeone tuvo en tres partidos apenas dos chances, porque Teófilo Gutiérrez vio el partido desde la platea y porque Rodrigo Mora todavía no está habilitado, ayer no consiguió la victoria contra Godoy Cruz y se perdió la oportunidad de compartir la cima.
No fueron muchas las situaciones de gol que erró River ayer. La frase del entrenador, si se la tiene apenas de oído, hace pensar que los jugadores se perdieron chances abajo del arco. Pero no fue así: Simeone tuvo una clarísima en el primer tiempo –tras una gran jugada de Carbonero y una enorme tapada de Jorge Carranza– y Lanzini quedó una sola vez en el área chica y definió sin fortunas. Apenas algo más sumó Jonathan Fabbro: lanzó un tiro de larga distancia que le permitió al arquero lucirse. Aunque tiene que quedar en claro todo, para que no haya confusiones. Porque, además, una de las figuras del partido de ayer fue Marcelo Barovero, quien clausuró el arco Millonario con tapadas de todo tipo.
El torneo pasado River sintió la ausencia de gol como uno de sus grandes defectos. Mientras Ignacio Scocco –goleador– hizo once goles, los cinco delanteros de Ramón Díaz juntos marcaron 13. Por esa razón, el técnico decidió cambiar a la gran mayoría de puntas que tuvo el campeonato pasado: ya no tiene a Rogelio Funes Mori, a David Trezeguet, a Juan Manuel Iturbe, a Carlos Lunas. Recién ahora podrá contar con Mora, quien regresa. El técnico estuvo mucho más que preocupado por esto, por eso decidió cambiar el ataque y pidió a gritos a Teo. Pero, por ahora, no lo pudo poner.
Ayer River jugó con un solo delantero: Gio. Lanzini se acomodó a ser segunda punta, pero no es donde más cómodo se siente. Probó con Fabbro de mediapunta, pero le costó encontrar espacios al lungo enganche, quien siempre estuvo rodeado de marcadores de Godoy Cruz. Carbonero se sumó como volante por derecha y, de a ratos, participó fuertemente en el ataque. Luego, ingresó el juvenil Juan Kaprof, quien debutó en Primera, pero que no pudo hacer demasiado.
“Vemos que el equipo juega, pero aún así, si te faltan los puntas es difícil”, explica Ramón Díaz cuando terminar el partido, tratando de argumentar qué les pasó para no poder ganar y para llevar tres partidos con apenas un tanto. Espera ansioso que aparezcan, entonces, Teo y Mora. Aún así, merece más detalles: River no genera situaciones y no es punzante en ataque. Algo que, quizás, le resuelvan los refuerzos, pero que lo pone en la espada y la pared para el jueves cuando enfrente a San Lorenzo: ya no habrá más excusas. Ya estarán los puntas. Ahí deberán aparecer los goles que no están.
IMPOTENCIA
“Tuvimos tres chances en el primer tiempo. Lo podríamos haber definido. Cuando vengan los de arriba vamos a ser interesantes.”
NERVIOS
“Cuando no tenés las puntas es difícil. Es la ventaja que estamos dando. Cómo no me va a poner nervioso que no la metamos.”

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