Ramón Ángel Díaz no suele prender el ventilador en público. Al menos no para criticar lo hecho por River porque, al fin y al cabo, sería atacarse a sí mismo. Por eso, cada vez que su equipo no puede estar a la altura de la circunstancia, las palabras del riojano son más bien medidas, aunque a veces no suenen creíbles. “Estamos en el buen camino”, dijo el domingo después de la derrota contra Gimnasia y Esgrima La Plata, y a diferencia de otras veces, su rostro y su forma de actuar en consecuencia dijeron lo mismo. Por eso ayer, en la primera práctica de la semana, no pareció haberse sentido el golpe de perder en la primera fecha, algo casi inédito que sólo sucedió dos veces en los últimos 15 años.
En un entrenamiento abierto a la prensa y sin nada que ocultar, el entrenador se mostró tranquilo junto al presidente Daniel Passarella, quien fiel a su costumbre, cuando River cae, deja su despacho del Monumental y se acerca al lugar del entrenamiento, ya sea el mismo césped del estadio como el anexo deportivo de Ezeiza. Claro, esta vez tuvo el condimento de que la dirigencia encabezada por el Kaiser le debe algunas respuestas el entrenador con respecto a los posibles refuerzos y las habilitaciones de los que ya llegaron, además de la negociación del contrato del riojano.
Dejó que los preparadores físicos hicieran su trabajo en el inicio de la práctica, se sumó con sus dirigidos ya haciendo los trabajos típicos del día después de un partido, charló con su hijo/ayudante de campo y después de un rato separó a dos referentes del plantel. Ramón Díaz se puso a hablar con el capitán, Leonardo Ponzio, mientras que Emiliano Díaz hizo lo propio con Marcelo Barovero. Nada fuera de lo común de un cuerpo técnico acostumbrado a escuchar a este tipo de jugadores antes de tomar decisiones.
Si bien tanto el cuerpo técnico como el plantel son conscientes de que la derrota y ciertas falencias del equipo en La Plata son cuestiones a resolver, la autocrítica no es dura, sostienen que no merecieron irse con las manos vacías del Bosque y señalan a dos grandes responsables de que eso no haya sucedido: Diego Ceballos y Fernando Monetti. Eso no quiere decir que nada vaya a cambiar de cara al partido contra Rosario Central de este viernes, al que toman, en cierto punto, como una revancha. Las certezas sobre cómo jugará River la segunda fecha es algo que comenzará a definirse entre hoy y mañana, sobre todo cuando Passarella vuelva a hablar con Ramón Díaz y le dé alguna certeza respecto a las habilitaciones de Teófilo Gutiérrez y Jonathan Fabbro, los nombres apuntados para darle un salto de calidad y ajustar esas detalles para que el equipo no sólo sume los puntos que supuestamente se merece, sino que empiece a merecer más.
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