Tenían razones de sobra para ganar. Vélez corría detrás de esa zanahoria de convertirse en líder del Inicial. Para eso debía sumar de a tres en Floresta. Pero no pudo pasar del empate. All Boys, engrandecido por la clasificación a semifinales de la Copa Argentina, quería salir de pobre en el torneo en el que todavía no logró una victoria. Pero se quedó sin energías en el complemento y debió conformarse con el 1-1 en el Islas Malvinas.
Estos clubes vecinos, separados por algo más de 20 cuadras, en definitiva, mantuvieron la tendencia en una historia signada por las igualdades. Porque el Albo y el Fortín parecen haber nacido empatados. De hecho, 14 de las 31 ocasiones en las que se enfrentaron terminaron con el marcador equiparado. Esta vez, como para ser fieles a las estadísticas, también quedaron a mano.
Y fueron tan ecuánimes que, inclusive, se repartieron los 90 minutos en partes iguales: en el primer tiempo, el conjunto de Julio César Falcioni puso contra las cuerdas al de Ricardo Gareca a pura presión, mordiendo en cada sector de la cancha y lastimando por las bandas donde Vélez tuvo a Facundo Cardozo y a Leonardo Rolón, dos juveniles de apenas 18 años y dos partidos en Primera.
En ese tramo en el que Exequiel Benavídez dominó el medio y Javier Cámpora obligó en ataque, el Blanco manejó el balón y, con más fuerza que fútbol, encontró una ventaja justa. Fernando Sánchez recuperó en mitad de cancha, le cedió la redonda a Mauro Matos que de cabeza –su golpe predilecto– dejó con el arco de frente al Cachorro Cámpora para que colocara el remate a un palo.
En ese momento, Gareca ya estaba molesto con la producción de su equipo. Veía que sus muchachos estaban incómodos en el terreno y por eso le pedía a Francisco Cerro que le bajara el ritmo al juego. Que se juntaran para mover la bola de un lado a otro. Que imprimiera una pausa. Pero Federico Insúa estaba tapado, Ariel Cabral tampoco se ofrecía como salida y All Boys seguía profundizando por los carriles.
Pero después del entretiempo el desarrollo en Floresta cambió. “Fue un partido dividido en dos tiempos, uno para cada uno”, analizó Falcioni después de ver cómo sus jugadores se retrasaron unos metros en la cancha, perdieron la pelota en el complemento y Vélez, con las subidas de Agustín Allione y un poco más de participación de Lucas Pratto, comenzó a generar peligro. Intentó emparejar la historia. Y lo logró con ese empate de Maxi Pellegrino, el central surgido en Liniers que, atosigado por Fabián Cubero, marcó en contra de su propio arco después de un centro rasante de Allione. Pratto y Copete tuvieron la victoria y la punta del torneo en sus pies, pero fallaron. Y dejaron el partido empatado, ese resultado que domina la historia entre All Boys y Vélez. Como para que Gareca y Falcioni, dos viejos amigos, puedan juntarse a comer sin rencores ni reproches. “Me invitó a cenar. Ahora espero que llame”, soltó el Tigre sobre el Pelusa. Allí, rodeado de carne y algún vino, tal vez vuelvan dividir la cuenta en partes iguales.
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