miércoles, 24 de abril de 2013

Histórica paliza del Bayern al Barcelona

 Nunca el Barcelona –este Barcelona, el que inauguró Pep Guardiola– había sido sometido de esta manera. La arrolladora goleada del Bayern Munich en el Allianz Arena por el partido de ida de las semifinales de Champions tuvo, hay que decirlo, un costado polémico: tres de los goles alemanes fueron viciados o, al menos, pueden discutirse. Pero el 4-0, inédito para la historia reciente de los catalanes, no sólo se produjo por errores del árbitro húngaro Viktor Kassai también llegó por superioridad futbolística.

Lo hizo a su forma Bayern Munich, con mucha gente en el mediocampo, intentando romper el circuito de juego del Barcelona, contragolpeándolo en los momentos justos. Al final, lo noqueó y ya saborea la posibilidad de jugar la final del 25 de mayo en el estadio de Wembley. Barcelona deberá apelar a la épica cuando el próximo miércoles reciba al conjunto bávaro en Cataluña. 

Lionel Messi fue una sombra. Había jugado sólo 30 minutos oficiales en las últimas tres semanas. Y ayer le dieron el alta. Messi salió a la cancha pero nunca pesó en el juego. No pudo escapar a la persecución de Dante y, cuando lo tenía cerca, Schweinsteiger. Aunque dijo que se sintió bien, reconoció que no estaba en buena forma para el partido. Mucho menos para enfrentar a un Bayern que mostró toda su potencia física. Para Messi debe haber sido como revivir una pesadilla cercana: cinco de los titulares del equipo jugaron para la selección alemana en el Mundial de Sudáfrica cuando la Argentina de Diego Maradona quedó eliminada por el mismo resultado que ayer sufrió Barcelona. 

Para Bayern Munich, en cambio, fue la venganza de lo que sucedió en el Camp Nou en 2009
cuando el Barcelona lo humilló también 4-0. Aun cuando tres goles hayan sido con polémica. En el primer tanto de Müller, Dante se apoyó en los hombros de Dani Alves. Era falta. El segundo, de Mario Gómez, debió ser anulado porque el delantero estaba fuera de fuego. En el tercero, con gran definición de Robben, hubo falta previa de Müller a Jordi Alba. El cuarto, también de Müller, no tuvo discusión. Sólo la alegría alemana de haber conseguido un resultado histórico. “Cuatro a cero ante el mejor equipo del mundo es un sueño”, dijo el ex jugador Karl-Heinz Rummenigge, presidente del Bayern.

Pero más allá de los errores arbitrales, el Bayern puso los dos pies encima del Barcelona, que apostó a la tenencia de la pelota, como es su costumbre, pero no logró lastimar en el área rival. Sufrió, por el contrario, los aguijonazos del equipo alemán, que fue preciso en la operación de la pelota. Y se vio superado como pocas veces, o como nunca. La demolición a la que fue sometido hace que deba comenzar ya mismo la reconstrucción para llegar armado al duelo del Camp Nou. Mientras tanto, el Bayern disfruta. Y espera que Pep Guardiola, el mismo que ideó a este Barsa, se haga cargo del equipo. Son las paradojas del fútbol.

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