Dos victorias, y una ajena, le abrieron a Boca de repente la clasificación a octavos de final. Con el triunfo de Nacional de Montevideo (asumirá el Vasco Arruabarrena, que lo vio desde la platea) contra Toluca, Bianchi, Riquelme y compañía se dieron el gusto de asegurarse estar en los octavos de final con un partido de margen, algo impensado tras aquella caída en el debut. O mismo con los uruguayos en la Bombonera. Gran noticia de jueves por la noche, después del 1-0 del miércoles. Ahora podrá dedicarse al torneo y cerrará la fase de grupos en México sin presiones, o al menos con el único objetivo de intentar terminar primero en el grupo, algo que no parece sencillo.
La zona 1 ya se definió con Nacional (10 puntos) y Boca (9) ya clasificados, como sucedió con Corinthians y Tijuana de Mohamed (ambos con 10) en el 5. Y para que Boca pueda terminar ganando el grupo, debe vencer al Toluca y que Nacional no supere en Guayaquil a Barcelona, ya eliminado. O empatar y que el Bolso pierda por goleada, para superarlo en diferencia de gol. Si no termina como líder, enfrentará a uno que se haya clasificado como puntero de grupo: con los 9 puntos que suma, o si tiene más, casi seguro que no terminará entre los peores segundos, con lo que evitaría a los mejores primeros.
Riquelme había dicho que esperaban este jueves una victoria de Nacional y se dio. Y se dio el paso rápido a octavos, en una Copa que había comenzado con turbulencias. Como para tener tiempo de recuperar lesionados (los octavos se juegan el 24 de abril) y evitar un desgaste importane en México, tanto físico como mental. Porque si Toluca no perdía, había que ir a jugarse la ropa allá. Y zafó de un mano a mano anticipado.

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