Si el objetivo era conseguir el primer puesto del grupo, no lo consiguió. Y si la búsqueda era lavar la imagen luego del Desastre de San Juan del último fin de semana, mucho menos. Porque en su visita a Toluca, Boca no pudo aprovechar la derrota 1-0 del puntero Nacional contra Barcelona en Ecuador y, con su caída 3-2 frente a Toluca, no sólo finalizó segundo en la zona, sino que también sumó muchas preocupaciones de cara al futuro inmediato.
“Peor que el domingo no podemos jugar”, aseguró Juan Román Riquelme en la previa del partido. Y tenía razón el enganche. El problema es que el equipo de Carlos Bianchi tampoco mostró algo demasiado mejor de lo que había exhibido en el 1-6 frente a San Martín de San Juan.
La defensa, cuándo no, fue el gran dolor de cabeza para el conjunto de la Ribera. Esta vez la zaga se armó de emergencia: por las lesiones de los tres laterales izquierdos del plantel, el desgarro de Claudio Pérez y el riesgo de suspensión de Guillermo Burdisso, que fue preservado para octavos, Bianchi armó una línea de cuatro inédita. Y se notó. Porque a los desacoples y desatenciones a los que el fondo ya acostumbró a lo largo de todo el semestre, como el de la jugada del primer gol del local (casi calcada a la que derivó en el 1-2 del cruce jugado en La Bombonera) en la que la defensa quedó parada en línea y permitió el ingreso en soledad de Edgar Benítez, esta vez se sumaron grandes dificultades en el juego aéreo: Toluca cabeceó casi siempre en el área visitante. Por la vía aérea, de hecho, llegaron el segundo y tercer tanto. Y pudo haberse sumado algún otro, si no hubiera sido por la buena actuación bajo los tres palos de Agustín Orion.
Del medio para adelante, la actuación no fue mejor. Aunque Boca logró convertir más de un gol después de casi dos meses (la última vez había sido en el 2-1 sobre Barcelona en Ecuador, en el segundo partido del grupo), nunca generó una sensación de peligro para el arco local. Los dos tantos del Xeneize llegaron a través de jugadas aisladas: el primero, con una pelota parada, y el segundo con un remate de Pol Fernández que poco tenía que ver con lo que sucedía en el partido. Mucho tuvo que ver en esa anemia ofensiva la gris actuación de Riquelme, que no termina de hacerse el líder futbolístico que tanto necesita el conjunto azul y oro. Al igual que frente a Lanús, Román volvió a mostrarse impreciso en la entrega y por momentos se vio absorbido por la marca. Los delanteros, es cierto, no lo ayudaron demasiado: Juan Manuel Martínez sigue sin pesar cerca del área rival y Nicolás Blandi, esta vez, no tuvo ninguna ocasión clara.
En otro contexto, los 2700 metros sobre el nivel del mar de la ciudad de Toluca podrían servir como un argumento válido para justificar una nueva actuación de Boca tan lejana a las expectativas. Sin embargo, las fallas en el fondo, la falta de ideas para generar peligro y la sensación de que el equipo del Virrey nunca está en control de los partidos, poco tienen que ver con la falta de oxígeno en el aire.
Internas calientes
Boca sigue sufriendo en defensa y los ánimos están caldeados: Orion discutió fuerte con Albín luego de que al Xeneize le convirtieran dos tantos desde la vía aérea. En San Juan, Sánchez Miño se había cruzado con Caruzzo.
Es casi un debate nacional: ¿qué le pasa a la defensa de Boca? Carlos Bianchi, estratega con creces, no logra encontrarle la vuelta a la zona de atrás del Xeneize, donde más sufre. Y en México, ante Toluca, no fue la excepción: recibió tres goles y dos de ellos por la vía aérea, una constante en el semestre.
Esta vez, Boca planteó en México una defensa alternativa, por lesiones y temor a suspensiones (Burdisso podía llegar al límite de amarillas): Marín, Magallán, Caruzzo y Albín. Ninguno estuvo a la altura y nuevamente Bianchi volvió a sufrir en el banco. Y tantos problemas traen nerviosismo...
Como ante San Martín, cuando Sánchez Miño discutió feo con Caruzzo, otra vez se vio un cruce fuerte en el equipo. Luego de que Toluca hiciera el 3-2 a la salida de un córner, Orion se calentó cuando hubo otro tiro de esquina: sacó a Albín de la zona de marca, a pesar de las protestas del uruguayo, y salió decidido a cortar el centro, cosa que terminó haciendo. Los ánimos están pesados y la defensa no mejora.

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