Parecía que todo volvía a la normalidad en la Fortaleza de Lanús. Durante los primeros 25 minutos, el Granate fue el equipo profundo y peligroso de las primeras fechas. Pero dejó crecer a Atlético Rafaela, que se animó y le empató justamente. Pese a los cambios ofensivos, nuevamente pecó con imprecisiones y por primera vez en el torneo relegó la punta del campeonato.
Guillermo Barros Schelotto lo había dicho fuerte y claro en la semana: el Granate no era el mismo de las primeras fechas. El mal desempeño de las últimas cuatro fechas no sólo se reflejaba en los tres empates y la agónica e inmerecida victoria ante All Boys, sino en la falta de juego y en la pérdida de la solitaria punta en manos de Newell’s.
Después de un par de partidos, el arranque del encuentro hacía ilusionar a los hinchas locales con que Lanús volviera a ser Lanús. Guido Pizarro era el eje de la mitad de la cancha; Mario Regueiro sorprendía con sus corridas interminables por las bandas; Silvio Romero continuaba con sus gambetas inesperados y hasta estuvo cerca de convertir después de un remate que se estrelló en el palo. Parecía que se recuperaba el equipo que goleó a Colón y al conjunto de Gerardo Martino. Todo hacía suponer que volvía la esperanza.
Tan sólo once minutos le bastaron a Lanús para dejar en hechos su dominación. Carlos Izquierdoz fue acelerando el paso desde la mitad de la cancha hasta llegar en velocidad al área, saltar en alto como un atleta tras el córner de Víctor Ayala y cabecear ante la atónita mirada de Fabricio Fontanini, que veía cómo le venía una tromba de frente. El Granate abría el marcador y la sonrisa se apoderaba de los propios jugadores.
Pese al aliento y a la ilusión de los hinchas que alentaban a sus jugadores, el anhelo de los que querían recuperar la punta duró tan poco como si fuera algo efímero. Atlético Rafaela, equipo que venía entonado y motivado después de tres victorias y un empate en los últimos cuatro partidos, se atrevió a disputarle y manejarle la pelota y llegó con claridad al empate después de un gran disparo de Jonathan López que enmudeció al estadio.
Lanús lo buscó y lo intentó, pero ni con los ingresos de Christian Chávez y Jorge Pereyra Díaz pudo ganar juego. La Crema seguía con su control y hasta tuvo las chances más claras en contrataques y jugadas preparadas, mientras veía cómo la desesperación hacía que erraran pases claros los futbolistas locales, que seguían con su empuje y que lo pudieron ganar en la última jugada de peligro de la noche.
Por primera vez en el certamen, el equipo de Guillermo Barros Schelotto mirará la tabla y no se verá en la cima. Por primera vez deberá correr por detrás a un rival para tratar de quitarle la punta. Así, dejó pasar una buena chance en la pelea por el campeonato, pero no se deben sorprender: no es el mismo Lanús de las primeras fechas.

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