lunes, 22 de abril de 2013

River suma y se arrima a la punta

Más de uno va a aventurar con distintas teorías. En los últimos tiempos, algunos dijeron que hay que ser sólidos. Otros analizaron que hay que ser contundente y efectivo. Otros, pocos, aseguraron que hay que ser protagonista en los partidos. Otros, muchos otros, dijeron que hay que ser fuertes de la cabeza. Pero si existe la duda es porque hay algo que no se entiende: este River, que ayer ganó en Mendoza un partido clave para seguir en la pelea por el campeonato, que padeció el encuentro, ¿cómo hace para estar ahí arriba?
Quizás, una de las razones centrales, una de las que se exhibió con mayor fuerza ayer, fue la presencia de Marcelo Barovero. El arquero se va volviendo, partido a partido, una pieza más y más clave. Rápido para achicar, firme a la hora de atrapar centros y certero en los tiros, se vuelve una seguridad para el equipo que, además, lo tiene como uno de sus líderes principales.
Por ahí, una de las razones menos entendible, una que ayer fue muy protagonista, sea la forma de marcar atrás. De lado a lado, los mendocinos aprovecharon el desorden y la falta de liderazgos para atacar a River, que sufrió frente a cada pelotazo cruzado y que tuvo enormes problemas para tirar el achique, dejando solos a jugadores de Godoy Cruz: así, de esta forma, llegó el gol de Facundo Castillón, en el primer tiempo, por un desentendimiento de Gabriel Mercado con el resto. Con la excepción de Eder Álvarez Balanta que, pese a algunos detalles posicionales, es determinante para el quite en los mano a mano.
Tal vez, otra de las razones incomprensibles sea la ausencia de efectividad. River tiene 13 goles a favor y 9 en contra en diez fechas. Sus delanteros no acumulan tantos. De hecho, Ramón Díaz exhibe abiertamente esa preocupación, puesto que Carlos Luna no convierte desde la tercera fecha, David Trezeguet está lesionado, Rodrigo Mora parece otro, Juan Manuel Iturbe –que ayer tuvo un ritmo siempre punzante– no actúa todavía de goleador y Rogelio Funes Mori –que la semana que viene, contra Quilmes, volverá a la titularidad tras la expulsión de Luna– tiene un solo tanto en el campeonato.
Sin dudas, uno de sus puntos más altos es el protagonismo. Ayer no fue el caso, puesto que Godoy Cruz fue el que manejó el partido y el que mantuvo los ritmos. Pero en el resto de los encuentros, siempre fue el Millonario el que tuvo la tenencia, el que buscó. A través del Lobo Ledesma –ayer también con Manuel Lanzini, quien jugó un muy buen partido, además de marcar un gol– suele presionar a los rivales, arrinconándolos frente al arco rival. Lo que, además, se vuelve un detalle importante: River no negocia su estilo y siempre intenta.
Pero más allá de eso, más allá de todo, un eje determinante es la cabeza. Con Ramón Díaz de lleno en el corazón del plantel, con el grupo unido, con el equipo convencido de colorear su autoestima, la mente de River pide un campeonato. Eso se notó ayer.

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