miércoles, 31 de julio de 2013

A la espera del debut ante Belgrano, el equipo de Bianchi le ganó 1-0 con gol de Blandi al selectivo de Salta. Román y "Cata" Díaz jugaron desde el arranque.



El Boca de Bianchi sigue todavía buscando su rumbo. Empieza a estar cerca de encontrarlo, aunque falten algunas piezas claves en lo que será el equipo, como Fernando Gago en el círculo central y Emmanuel Gigliotti en el àrea; sin embargo la solidez de Cata Díaz comienza a pesar en defensa, apuntalando al compañero de turno, ayer Burdisso, hoy Chiqui Pérez.

Por los costados los juveniles marcadores de punta dan razones para confiar. Marín e Insúa se muestran tan sólidos para ocupar espacios y cerrar, como bien dispuestos y criteriosos pasando la mitad de la cancha.

En el medio, aunque se desconoce cuál será el mediocampo titular, las piezas empiezan a aceitarse, permitiendo a Juan Román Riquelme flotar detrás de los delanteros sin la necesidad de tirarse cuarenta metros más atrás, llegando cansado a posiciones de gol. Como si fuera poco Burrito Martínez también recupera su nivel.

De a poco hace las cosas bien el Xeneize. Le sigue faltando la cuota goleadora, pero se aproxima al arco rival con oportunidades concretas para convertir. Esa puntada final correcta no tardará en llegar.

Cierto es que así como el sábado le tocó ante un selectivo de San Luis hoy lo hizo frente a uno de Salta. Ningún Teo Gutiérrez o Luciano Vietto perdido por ahí. Habrá que ver en paradas más difíciles cómo se presenta el nuevo modelo del Virrey, por lo pronto hay cimientos para soñar.

En el segundo tiempo, ya sin ganas de empatar aunque sin mayores fundamentos que los del primer tiempo (al menos hasta el minuto 37, cuando fue expulsado Cárdenas en el selectivo local), Boca encontró la apertura del marcador. Otra vez de cabeza. Otra vez por intermedio del nuevo. Ahora a la salida de una pelota parada magistralmente ejecutada al primer palo por Riquelme, que Blandi ubicó en el ángulo.

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