domingo, 28 de julio de 2013

Miguel y el Flaco, a mano. El Independiente de Brindisi y el Vélez de Gareca empataron 0-0 en un amistoso.

A una semana de arrancar a transitar por lo desconocido, Independiente midió sus fuerzas en un amistoso contra Vélez, uno de los equipos más regulares de los últimos cinco años del fútbol argentino. El partido, observado por unos 3 mil hinchas del Fortín empujados por la abstinencia de fútbol, terminó en un aburrido 0 a 0. Pero más allá del resultado la prueba para Miguel Ángel Brindisi, justo a siete días de debutar en la B Nacional ante Brown de Adrogué, fue positiva.

“Valoro lo que hicimos por el rival que tuvimos enfrente. Aún faltan dos incorporaciones más para pelear. Se armó un gran grupo de trabajo, muy competitivo, pero todavía falta un lateral y un delantero más. Con eso vamos a tener un muy buen plantel. Estamos insinuando el equipo. Con esos dos que faltan, tendremos un equipo que dará batalla permanentemente”, analizó el técnico del Rojo a la salida del José Amalfitani.

En el arco rojo estuvo Fabián Assman, que será el dueño de los tres palos de Independiente en este largo camino que le aguarda para regresar a primera, incluso por delante de Diego Rodríguez, quien terminó atajando la temporada pasada. Pese a jugar con una defensa improvisada, el Diablo terminó con el arco en cero ante un equipo que lo atacó con Federico Insúa, Mauro Zarate y Lucas Pratto, un tridente de nivel. Eso fue lo que dejó contento a Brindisi: “Tuvimos que innovar con el tema de los centrales después de lo que les pasó a Morel Rodríguez y a Tula. Los chicos jugaron muy bien y nos sirvió a los dos equipos. Figal es un juvenil del cual me habló muy bien Francisco Sá. Aunque si Vallés no estuviera lesionado, arrancaría él como lateral derecho.”

Se jugaron dos tiempos de 40 minutos, en los que Vélez fue un poco más que Independiente, sobre todo en los instantes finales, cuando el local arrinconó al Rojo contra su propio arco. No hubo muchas emociones, pero sí algunos amagues de la dupla Pratto y Zárate, que aun no logró conectarse pero promete ser explosiva. Sobre el final llegaron las situaciones: hubo un centro del ex Boca que Zárate no llegó a empujar, un remate de Pratto que Assman, ayudado por el palo, mandó al córner y un cabezazo de Sebastián Domínguez en la última jugada que pasó cerca del palo. La postal del mediodía fue el saludo entre Ricardo Gareca y Miguel Brindisi.

En el anterior ciclo de Miguel como DT del Rojo, Gareca fue uno de los delanteros del gran campeón del 94. Ahora, la situación es otra, para los protagonistas y para el Rojo. Al menos, a una semana de arrancar el peregrinaje por la B Nacional, se llevó una buena señal de Liniers.

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