jueves, 25 de julio de 2013

El buen gesto de Trezeguet.

Al enterarse de que habían saqueado la utilería de Flandria y que se habían robado los botines del plantel, el delantero de Newell´s llamó al club y se comprometió a donar calzado nuevo para todos los jugadores.

Fue un fin de semana amargo para la gente de Flandria. No por el resultado del amistoso con Los Andes, un 0-0 en el marco de la preparación para afrontar el campeonato de Primera B que arranca el mes que viene. Si no por lo que pasó al regreso del Centro de Formación Gabriel Calderón, en Mariano Acosta, donde se disputó el encuentro con el Milrayitas. Los jugadores del Canario volvieron al estadio de Jáuregui, dejaron su ropa de trabajo y marcharon a sus casas a tomar un fin de semana de descanso.

Se suponía que el utilero Víctor Mazzoni se encargaría de lavar las camisetas y acondicionar los botines para el regreso del plantel a las prácticas. Pero no terminó de realizar su tarea, porque en la noche del sábado desconocidos forzaron la puerta del vestuario del estadio Carlos V. A falta de mejor botín, se llevaron un bolso que contenía los 40 pares de botines y zapatillas que los jugadores habían utilizado la mañana anterior.

Cuando se descubrió el robo hubo conmoción en el club. “No estamos acostumbrados a que sucedan este tipo de cosas”, contó Santiago Sansalone, secretario de la institución. Enseguida se realizó la denuncia en la Comisaría 1ª de Luján, aunque hasta la fecha no hubo novedades sobre quiénes fueron los autores del hecho ni se recuperó lo robado. El valor material de lo sustraído no era elevado, pero dejaba a los jugadores sin un elemento de trabajo de uso personal y además instalaba un ambiente de violación de la intimidad, como cualquier hecho de inseguridad.

Pero a continuación vino el gesto de ayuda inesperado, el bálsamo para curar las heridas. Y llegó desde Rosario, de la mano de un personaje inesperado: David Trezeguet. Al enterarse de la noticia, el delantero decidió pedir a los dirigentes del club del Ascenso un listado de los elementos robados y del número de calzado que necesitan los jugadores, a fin de reponerlos. “David tiene un contrato con Topper y la idea es que, en vez de que le manden a él los artículos deportivos de rigor por esponsorearlo, nos consigan lo que robaron en Flandria y podamos mandárselos”, señaló Juan Manuel Haddad, quien es uno de los que está al frente de la fundación DIES (Por un Deporte Integrador, Educativo y Solidario) junto con el propio Trezeguet. Más aun, el jugadorles avisó a los dirigentes de Flandria que llevará en persona los botines.

“Estamos sorprendidos y emocionados por el llamado de David”, dijo Sansalone. Se podrá decir que para un jugador profesional, con una Copa del Mundo en su haber y con una carrera económicamente bien recompensada en el fútbol europeo, el gasto es nulo, porque los bienes los aportan sus patrocinantes. Pero en una sociedad tan acostumbrada al egoísmo y obligada a convivir con la inseguridad, este tipo de gestos es una caricia, un reconocimiento y una muestra de respeto, que correspondía que hubieran sido dados por la justicia o por las fuerzas policiales. Tuvo que salir Trezeguet a cubrir ese déficit.

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