domingo, 28 de julio de 2013

La Bruja, como si nunca se hubiera ido...

Regresó a los 38 años tras 397 días y fue la figura de la cancha, para el delirio de la hinchada del Pincha.

Como si nunca se hubiese ido de su segunda casa. Como si ese año entero sin pisar el estadio Ciudad de la Plata no hubiese existido. Como si sus 38 años no pesaran y esa camiseta estampada con número 11 tuviera el mismo rugido. Como si esa ovación que recibió cuando entró, fuera moneda corriente. Juan Sebastián Verón emocionó: volvió a jugar en Estudiantes, fue la figura de la cancha y confirmó que hará todo lo posible por estar presente con el Pincha en el Torneo Inicial.

Un pelotazo largo de Román Martínez que tenía destino de lateral para el Atlético de Madrid, él lo transformó en una caricia para los presentes: la mató con el pecho e inmediatamente la acomodó debajo de la suela de su botín negro. Después aceleró, mientras todos lo miraban anonadados, y la soltó como una lágrima: la picó con suavidad para volver a habilitar al ex Tigre. De esa jugada, de ese delirio de aplausos que generó el hijo pródigo de Estudiantes, Duvan Zapata convirtió, luego de un gran giro, el único tanto del partido.

La ansiedad se vivía desde mucho antes del comienzo del partido. Todos querían ver el retorno de Verón, el hombre que es la bandera, el estandarte de toda una institución platense. Se esperaba la vuelta de ese símbolo que retornó de Europa en 2006 para salir campeón después de 23 años. Ningún Pincha se imaginaba que iba a poder volver a disfrutar con la camiseta de sus amores a ese pelado barbudo que había decidió colgar los botines hacia un año para ser manager, ese mismo tipo que mientras Estudiantes sufría en el torneo, destellaba magia jugando al fútbol amateur en su country.

El “Bruja, Bruja...” resonó en toda la cancha en el instante en que vieron que asomaba su botin derecho por la manga. Una multitud de camisetas con su apellido estampado lo esperaban, con una enorme cantidad de hinchas que volvían a sonreír al observar sus movimientos. Estudiantes, después de una mala temporada y luego de soportar cómo dos de sus hombres más importantes – Rodrigo Braña y Leandro Benítez– emigraban, vuelve a tener esperanzas y sueña: su máximo ídolo está de vuelta. 

Tras 397 días sin ponerse la camiseta roja y blanca, Juan Sebastián Verón jugó una hora con la misma resistencia e inteligencia de siempre. Se retiró –como se esperaba y como debía ser– con un estadio que se venía abajo con tal de ovacionarlo de pie. Era una multitud que estaba dando a gritos el mismo mensaje: que se quede para siempre en La Plata. “Me sentí muy bien físicamente por suerte ya venía entrenando desde hace bastante tiempo. Este partido me sirvió para ver dónde estaba parado, estoy contento porque estoy mejor de lo que pensaba. Jugué a un ritmo bien alto, fue una buena prueba y creo que estuve acorde al equipo que jugó un gran partido”, contó la Brujita tras el encuentro. 

“No me imaginaba volver a jugar, pero las circunstancias se dieron así y de a poco fui empezando a pensar que podía volver para darle una mano al equipo.” El ídolo, ese hombre al que uno asocia inmediatamente con Estudiantes, está de vuelta para seguir deslizando trucos de magia. El mago, el referente, por suerte tiene ganas de seguir dando alegrías. Por eso, todos a ponerse de pie: hay Verón para rato.

Incidentes

Se produjeron incidentes con la barra brava mientras se jugaba el partido. El sector liderado desde las sombras por Fabián Giannotta, un ex líder que cayó preso en 2011 por el asesinato de Juan Andrés Maldonado en un boliche de Berisso, intentó copar el centro de la tribuna y la nueva facción lo sacó a golpes de puño limpio. Entre los que intentaron ingresar a la popular se divisaron facas. La mayoría del estadio, entonces, gritó que se vayan que no vuelvan nunca más. Sólo unos pocos entraron y se camuflaron entre los demás hinchas. Fue el peor momento de un día cargado de pasión para los hinchas de Estudiantes que fueron al Ciudad.
Una pena. El estadio Ciudad de La Plata estuvo en un 80% de su capacidad. La concurrencia superó las expectativas. El Atlético de Madrid de Diego Simeone, entrenador campeón con el Pincha, fue una gran atracción. Pero quizá la más grande se llamó Juan Sebastián Verón. Los hinchas de Estudiantes lo vivieron casi como si fuese una final internacional.

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