lunes, 15 de julio de 2013

Apenas un triunfo. En un partido amistoso de pretemporada. Y ajustadito. Pero a este Boca le alcanza para renovar expectativas, dejar atrás un semestre para el olvido y subirse al tren de la esperanza que conducen Bianchi y Román.



Boca empezó a edificar su reestructuración. Sin preámbulos, esperas ni rodeos, puso en marcha su refundación. Comenzó a recomponerse desde el primer minuto de la temporada 2013/2014, esa que arrancó antes que cualquier otro club de Primera. También desde el estreno en La Plata ante Estudiantes con el triunfo por 2-1. Como si necesitara sacarse rápidamente de encima los problemas que mostró entre enero y junio de este año. Como si quisiera archivar ese pésimo semestre en el que terminó en el fondo de la tabla en el Final y en el que se despidió en cuartos de final de la Copa Libertadores, la gran ilusión que había despertado Carlos Bianchi con su regreso al conjunto de La Ribera. 

Es que el cuadro del Virrey necesita salir a flote después de seis meses muy flojos y la Copa de Invierno sirve, al menos, como preparación para iniciar el despegue. Y el entrenador del Xeneize lo sabe: el conjunto azul y oro, en enero pasado, había flaqueado en su estreno en Mar del Plata cuando, con una alineación alternativa, cayó por 2-1 frente a Racing. De aquella formación en La Feliz a esta de ayer en La Plata sólo se repitió Nicolás Blandi, que en ese entonces era el tercer delantero del plantel –detrás de Santiago Silva y Lucas Viatri– y en el Inicial se ganó un lugar con actuaciones medianamente positivas. El resto de los jugadores de aquel equipo veraniego ya no están en el club (Oscar Ustari, Emiliano Albín, Cristian Chávez), sufren lesiones (Cristian Erbes) o perdieron terreno en la consideración del entrenador (Guillermo Fernández y Nicolás Colazo, por citar algunos ejemplos). 

Ahora, además, cuenta con un nombre clave para sus aspiraciones: Juan Román Riquelme, que en el comienzo de 2013 había dicho que no volvía a Boca y, después de un pobre verano del Xeneize, decidió regresar. Pero se perdió la pretemporada y el físico le pasó factura durante los primeros seis meses del año. Ahora el enganche arrancó los entrenamientos a la par de sus compañeros y jugó los 90 minutos en la victoria ante Estudiantes. Y dejó señales alentadoras: siempre se mostró participativo, movedizo y dispuesto a jugar a uno o dos toques para organizar el ataque de Boca. 

Aquel partido con Racing en el verano se tomó con pinzas: era apenas un amistoso en la vuelta al trabajo. Pero fue un llamado de atención para el conjunto azul y oro. Sin brillo ni estridencias, ayer Boca tuvo un buen primer tiempo, con algunos signos positivos para lo que vendrá. Tal vez por eso Román, no bien terminó el encuentro, se animó a marcar el rumbo para este Boca y esa pretensión de empezar una nueva era: “Ojalá podamos ser un equipo fuerte y pelear el torneo.”

RIQUELME I
“Estoy contento. El semestre pasado jugué sin hacer pretemporada y me sentí bien en partidos exigentes. Ahora quiero disfrutar.”


RIQUELME II
“Estamos felices con el grupo. El que llegue al plantel va a sumar. Llevamos dos semanas de trabajo y jugamos un buen primer tiempo.”

RIQUELME III
“Estudiantes jugó mejor con Jorge Luna. Somos amigos, tengo todas sus camisetas así que seguro también voy a tener esta.”

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