sábado, 6 de julio de 2013

Como el presidente de River, Daniel Passarella no pudo vender a ningún jugador no hay dinero para traer el delantero que tanto reclama el entrenador riojano.

Ramón Díaz regresará hoy de sus vacaciones en los Estados Unidos y no recibirá las noticias que esperaba cuando se subió al avión hace unos días. Los refuerzos que pidió todavía no se concretaron y encima las negociaciones por lo prioritario, reforzar el ataque, son las más verdes. Es que mientras Daniel Alberto Passarella no pueda cerrar alguna venta en Europa, a River se le cierran las opciones y hasta ahora sólo avanzó en las negociaciones por jugadores libres o acercados por grupos empresarios. Por eso anoche los dueños del pase de Carlos Carbonero estuvieron afilando el lápiz en el Monumental, y hasta quisieron meter a Iván Pillud en un combo a préstamo.

La llegada de Osmar Ferreyra es inminente después de su salida de Independiente y la buena relación del cuerpo técnico con el jugador. El otro que tiene su pase en su poder y que quieren en Núñez es Martín Demichelis, quien pidió plazo hasta el lunes para aceptar o rechazar la oferta que recibió de la dirigencia. Desde Málaga le quieren renovar el contrato, pero ayer comenzó la pretemporada y el defensor no se presentó. River tampoco pretende, o puede, hacer una gran inversión para sumar a Jonathan Fabbro, uno de los preferidos por Ramón Ángel Díaz. Primero intentó intercambiar su pase con el de Adalberto Román y después propuso un préstamo, en el que también entraría el defensor paraguayo.
En cuanto a lo de Carbonero, cuyo 50%del pase pertenece a un grupo empresario representado por Efraín Pachón (la otra mitad es del jugador), que ayer se reunió con los directivos de River y les propusieron agregar un préstamo del lateral derecho de Racing en la negociación, cuando en River lo que en verdad quieren es que llegue Teófilo Gutiérrez, otro jugador ligado a Pachón. “De River soy hincha desde niño. Está la posibilidad de jugar ahí, pero me quiero quedar en Cruz Azul. Todo está en manos de Dios y de la directiva”, dijo ayer el goleador.
Esta tipo de operaciones no son nuevas en River y el mismo presidente las conoce bien de su época de entrenador. Por aquellos años, el club mantenía sólidas relaciones con el grupo HAZ, de Fernando Hidalgo, que supo acercar jugadores pretendidos en Núñez, pero que además agregaba otros en las negociaciones, como fue el caso de Omar Merlo, quien jugó sólo dos partidos en un año y medio. Para evitar este tipo de maniobras y poder sumar a los jugadores pretendidos, River necesita que se cierren las ventas de Eder Álvarez Balante y Rogelio Funes Mori, entre otros jugadores. Están cerca de concretarse, pero mientras tanto, la pretemporada comenzará sin caras nuevas.

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