Apenas terminó el campeonato, como es de costumbre, en River se armó la reunión de planificación de lo que sería el próximo torneo, considerando cuestiones que iban desde la pretemporada hasta los futuros refuerzos. Pero no fue un encuentro más. Lejos de ser un cruce simplemente institucional, la reunión permitió que se juntaran Daniel Passarella, Diego Turnes, Ramón Díaz, Emiliano Díaz, Adrián Castellanos –representante del entrenador– y Ricardo Cosentino –coordinador del fútbol profesional. Días antes, el técnico había avisado que era tiempo de que jugaran el presidente y el vicepresidente. Pero no fue del todo así. El juego se hizo más grande y desde el lado del entrenador también jugaron.
Esos que arrancaron juntos empezaron a desplegarse. Passarella viajó a Europa para vender jugadores que es, hasta ahora, lo que le reconocen como su mayor virtud –amparado en las altas cifras por las que emigraron Erik Lamela, Lucas Ocampos y Roberto Pereyra, entre otros–. Ramón Díaz se tomó algunos días para vacaciones y se fue a Miami para descansar. Los representantes siguieron negociando. Aquí se quedaron Emiliano y Turnes, quienes mantuvieron una reunión para seguir elaborando desde la pretemporada hasta las futuros refuerzos.
“El mercado está difícil”, planteó Turnes, ayer, haciendo referencia a algunos puntos de la economía nacional –en referencia a los precios del dólar–. Aclaró: “Teo es imposible, estamos buscando cosas más terrenales”. Y, sobre todas las cosas, mandó un mensaje bien claro para emprolijar los desajustes políticos que fueron acumulándose tras el arribo de Ramón Díaz, un personaje tan omnipresente que es capaz de controlar casi todo lo vinculado al plantel profesional riverplantese: “El equipo salió segundo y no hay desesperarse. Todos queremos salir primeros, pero no por eso vamos a rearmar un plantel.”
Turnes sabe que, durante este semestre que se viene, en River cada vez van a estar más cerca las elecciones. En diciembre de este año, se medirán en las urnas quienes pretendan volverse los conductores de la gestión de este club gigantesco. Las especulaciones hablaban de que este sería un mercado de pases de lo más pomposo, amparándose en que por los votos se acumularían grandes contrataciones. Aún así, el vicepresidente apuntó fuerte y dejó en claro: “Si alguien pensaba que por las elecciones íbamos a malgastar las finanzas del club, se equivoca.”
La pregunta es hacia quién está dirigido ese mensaje: ¿hacia las presiones de Ramón Díaz por contratar jugadores?, ¿hacia los representantes que caminan por los pasillos del Monumental accediendo a la planificación económica del club?, ¿hacia dirigentes opositores?, ¿hacia los hinchas? Todo es posible en el tablero de ajedrez riverplatense, donde el entrenador avanza potentemente acumulando poder y metiendo gente directamente en las negociaciones. Algo que llevó al vicepresidente, que habló en más de tres programas de radio en la tarde de ayer, a ser tajante en sus dichos y a dejar en claro quién es el que manda dentro de la institución.
TURNES I
“No es lindo salir segundos, pero no hace falta armar un equipo nuevo. Estamos intentando traer jugadores de categoría.”
TURNES II
“Los dirigentes tenemos que adecuarnos al presente del país, y vamos a ser firmes con eso, porque tenemos que cuidar al club.”
TURNES III
“A Demichelis le ofrecimos un contrato muy importante. Estoy seguro de que él ni miró la cifra, porque no pasa por lo económico.”
Ledesma está por arreglar
Ledesma está por arreglar
Luego de una extensa reunión que se desarrolló ayer en el Monumental, quedó prácticamente acordada la renovación del contrato del Lobo Ledesma. Hasta el martes, había una diferencia económica muy grande entre el volante central y el club, signada por la inflación y por la intención de River de renovarle con la misma suma que ganó durante la temporada pasada. Para acercar posiciones, Ledesma bajó sus pretensiones, aunque de todas formas arregló un aumento en sus remuneracioines. En estos días, se resolvería por completo el asunto, con un final feliz.

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