¿Qué va a ser de la vida del jujeño después del 13 de julio? Ariel desea permanecer en su lugar en el mundo, está con ganas de recorrer los pasillos, de pasar por la pensión para charlar con los pibes y de sentir el olor al césped del Monumental.
Necesita respirar el aire de Núñez, ese que lo reconforta cada miércoles cuando lleva a Tomás, su único hijo varón, a la escuelita de fútbol del club. River es su vida y no se imagina lejos de la pelota, tanto que ya hizo el primer año del curso de técnico y le falta uno más para completarlo. Por eso contó uno de sus anhelos: “Ojalá algún día dirija a River”.
Más allá de ese sueño, la idea sería empezar por las Divisiones Inferiores para hacer experiencia y transmitir sus vivencias a los chicos. Que esa magia del duende se contagie al piberío. El sentido de pertenencia y el compromiso que el Burrito siempre dejó impregnado en la camiseta con la banda roja cruzándole el pecho.
Ramón Díaz sabe de las ilusiones de Ortega y le tiró buena onda. “Sé que quiere dirigir, así que ojalá lo logre”, dijo el riojano. Otro que le metió un pase al pie fue Gustavo Zapata, el entrenador de la Reserva. “Si Ariel tiene ganas de ser técnico espero que se le den las cosas para que cumpla ese sueño”, tiró.
En medio de la lágrimas y la emoción, Ortega transitó por el túnel con los botines por última vez... ¿Lo hará alguna vez con el buzo de entrenador?
Ramón Díaz sabe de las ilusiones de Ortega y le tiró buena onda. “Sé que quiere dirigir, así que ojalá lo logre”, dijo el riojano. Otro que le metió un pase al pie fue Gustavo Zapata, el entrenador de la Reserva. “Si Ariel tiene ganas de ser técnico espero que se le den las cosas para que cumpla ese sueño”, tiró.
En medio de la lágrimas y la emoción, Ortega transitó por el túnel con los botines por última vez... ¿Lo hará alguna vez con el buzo de entrenador?

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