lunes, 1 de julio de 2013

Uruguay está siempre cerca de ganar, pero pierde. Derrocha amor propio pero preocupa, más pensando en las Eliminatorias

Si Uruguay igualó ayer a Italia e Inglaterra en la cantidad de veces (6) que fue a penales en torneos oficiales internaciones –se incluye a los Mundiales–, es porque –casi– siempre está. Dos veces campeón del mundo, en 1930 y 1950, la Celeste vive, desde 2006, con la llegada de Óscar Tabárez, una segunda juventud. A la garra, esta vez, le agregó la planificación que exige el fútbol actual. “Uruguay tiene valores para llevar adelante”, agrega Edinson Cavani, el autor de los dos goles ante Italia, que le ganó el partido por el tercer puesto de la Copa de las Confederaciones en Salvador Bahía.

Hay, sin embargo, un contrapunto: Uruguay parece moverse mejor en la corta distancia que en el largo aliento. Porque en las Eliminatorias para Sudáfrica 2010 terminó en el quinto lugar y recién accedió después ganarle el repechaje a Costa Rica. En tierra africana estuvo en su salsa: después de un partido épico por penales ante Ghana, batalló contra Holanda y cayó en el partido por el tercer puesto frente a Alemania. Ahora, en las Eliminatorias para Brasil 2014, otra vez ocupa el puesto que le da el repechaje, compartido con Venezuela. 
En la doble fecha que se viene, en septiembre, enfrentará a Perú en Lima y recibirá a Colombia. “No estamos contentos por la derrota pero hicimos un buen torneo y nos faltó poco para llegar a una medalla. Mejoramos en este torneo la imagen con relación a lo que veníamos haciendo en las Eliminatorias sudamericanas, en las que nos quedan cuatro finales, cuatro encuentros que encima van a ser muy duros”, evaluó el capitán Diego Lugano.

CONFORMIDAD
“No estamos contentos con la derrota pero hicimos un buen torneo y estuvimos cerca de la medalla.”
Diego Lugano

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