lunes, 23 de septiembre de 2013

Boca jugó mejor que su rival y generó muchas situaciones de gol. Sin embargo, se fue con la certeza de haber perdido dos puntos, lo que lo aleja más de la punta del torneo y aumenta sus exigencias para lo que viene.



En una explicación minimalista, el fútbol es un deporte en el que se traslada la pelota con los pies con el objetivo de introducirla en el arco del equipo rival, al tiempo que se intenta evitar que el contrario anote en el arco propio. Con el correr de los partidos, Boca mejoró considerablemente en la parte de la traslación y de a poco empieza a cumplir con eso de prevenir las conversiones en su valla. Sin embargo, en el tercero de los aspectos básicos, al Xeneize le cuesta: por más que genera mucho, el equipo de Carlos Bianchi hace pocos goles. Y así es muy difícil conseguir dos triunfos consecutivos.

La semana pasada, luego de la mejor producción colectiva de su equipo desde que volvió al club a principio de año, el Virrey se quejó porque su equipo solamente le había convertido dos veces a Racing a pesar de haber contado con más de una decena de ocasiones: “A mí me gusta ver goles, mientras el partido estaba 1-0 le dábamos la posibilidad al rival de mantenerse con chances”. Y frente a Argentinos, el conjunto de la Ribera tuvo un problema similar: siete situaciones concretas tuvo el visitante en La Paternal y no aprovechó ninguna. Dos veces pudo abrir el marcador Juan Sánchez Miño, pero en una se demoró y en la otra Migliore le desvió el remate y con una ocasión contó Jesús Méndez, que remató mordido. Pero el que más coqueteó con la red fue Emmanuel Gigliotti: en el primer tiempo, al delantero le impidieron la conquista en la línea del arco en una oportunidad y en otra no llegó a conectar y en el complemento dos veces estuvo a punto de llevarse la victoria, aunque en una remató afuera y en la restante lo trabaron.

Por eso, tras el partido, Bianchi se quejó: “ No tenemos realismo: no convertimos en proporción de las situaciones que creamos. Y eso hace que en cualquier momento hasta se puedan perder partidos sin merecerlo.” Algo de eso pudo haber sucedido en el Diego Armando Maradona. Porque Boca, sin estar en el nivel que había mostrado la fecha pasada, fue más que Argentinos. El Xeneize manejó la pelota a partir de la claridad de conceptos de Fernando Gago y la buena compañía de Méndez, pero muchas veces cayó envuelto en la telaraña táctica que le propuso Ricardo Caruso Lombardi en las reducidas dimensiones del campo de juego.

Algo incómodo y sin eficacia para aprovechar cuando rompió el cerrojo de la mitad de la cancha (casi siempre a partir de salidas rápidas), al conjunto de Bianchi se le escapó una nueva posibilidad de sumar dos victorias consecutivas, hito que en todo lo que va del año aún no pudo pasar a la columna de los haberes. Más allá de no haber podido encadenar triunfos y de haber quedado a cuatro puntos del líder Newell’s, el entrenador se fue tranquilo de La Paternal porque su equipo funcionó bien en la parte defensiva: aunque el Bicho nunca tuvo demasiadas intenciones de atacarlo –excepto cuando la pelota pasó por Rodrigo Gómez–, Agustín Orion casi no pasó sobresaltos.

Así, Boca consiguió mantener el arco en cero por segundo encuentro seguido. Y eso no es para dejarlo pasar: hacía 30 partidos que no lo conseguía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario