lunes, 20 de mayo de 2013

All Boys 0 - San Lorenzo 3: Un puñado de genialidades le dio a San Lorenzo una goleada frente a All Boys que lo dejó a seis puntos de Newell’s, muy cerca de entrar a la Sudamericana y casi salvado del descenso.

En el entretiempo, dos malabaristas entran a la cancha, cada uno con tres pelotas que tiran al aire con un dominio de circo. Hasta ese momento, ahí, en el estadio Islas Malvinas, en el cierre de un domingo de fútbol en el que juegan All Boys y San Lorenzo, eso es lo más entretenido: el brillo en los ojos. Porque en Floresta no estaban en función los futbolistas-artistas. Apenas esto: un enganche de Ángel Correa que dejó girando sobre su eje a Facundo Quiroga en el área, un caño del colombiano pura técnica Santiago Montoya Muñoz en el círculo central, una corrida de galgo de Gonzalo Verón, que esquiva rivales como conos. Esas eran imágenes de un partido que se circunscribía al apuro por llegar al arco contrario y a la pelea por erigirse en la mitad de la cancha. Escapándole a los tres puestos que desfondan en la B Nacional, sin embargo, San Lorenzo juega el Torneo Final con el fin de clasificarse a la Copa Sudamericana después de cuatro años y la Copa Argentina con el objetivo de ganarla para acreditarse una entrada a la Libertadores. Dos caminos hacia el concierto internacional. 

En ese contexto, y ante All Boys, el Ciclón entró muy de a poco en combustión. Acaso el equipo de Juan Antonio Pizzi ganó la pulseada –el partido– a partir de desarrollar la misma tarea pero con más jugadores. Atacar con más gente, y en asociación lícita. Ignacio Piatti nunca terminaba de ser el conductor. Al principio, incluso, su tarea era perjudicial para el juego: se distanciaba de los compañeros. Muy volcado sobre la izquierda, perdía de vista a los suyos. Entonces, inexorable, el balón recaía en Enzo Kalinski y Juan Mercier, los pacman cuervos. Cuando rompió el cerco, y encaminó una jugada colectiva, Piatti marcó la diferencia: marcó el gol. Ocurrió a los 15 minutos de la segunda parte. Después, el Ciclón se subió a la marea: subió y bajó. Y en una de esas subidas, empujando, Verón apretó el botón del nitro y se metió casi hasta dentro del arco. Fue el segundo. En posición adelantada. La falla en el equipo de Pepe Romero estuvo en la distancia que separó a Brian Sarmiento y Montoya Muñoz. 

Con la salvedad de que llegó hasta aquí huyéndoles a los promedios, y que es probable que siga comprometido, San Lorenzo quedó a un punto de cerrar la última hendija hacia el descenso. Y, sobre todo, se posicionó con 49 puntos en los puestos de clasificación a la Copa Sudamericana. Y –porque hay algunos que se ilusionan– está a seis de Newell’s. El Ciclón hace cinco encuentros que no pierde y tres consecutivos que gana. Nacho Piatti, al final, encandiló. ¿Habrá vuelto de una vez por todas, ya sin rastros de lesiones? El tercero fue un golazo: dejó en el piso a Nicolás Cambiasso y definió. En su lugar entró Leandro Romagnoli. Lo aplaudió. Los Correa y Verón se confunden con los Pipi y Piatti. Todos quieren ser los malabaristas de San Lorenzo.

Piatti: “Estamos a seis de la punta y vamos a ir hasta el final”

Desenchufado. Así venía. Desconectado. Alejado de su mejor nivel. Hasta de los goles. “Venía buscando todo el torneo y por suerte los goles se me dieron ahora”, se reconfortó Ignacio Piatti, la figura, el goleador de San Lorenzo en la fría noche de Floresta. El talentoso volante pasó un primer tiempo sin trascendencia, hasta que apareció. Prendió sus luces, convirtió el primer y el tercer gol del equipo de Juan Antonio Pizzi y después, reconociendo las críticas hacia el cuerpo técnico y hacia el equipo, bancó la parada: “El cuerpo técnico está trabajando muy bien, estamos haciendo un buen campeonato”, dijo el ex Gimnasia. Y a pesar de que los objetivos del Ciclón, a priori, eran otros, ahora se embaló: “Estamos a seis de la punta y vamos a ir hasta el final. Por ahí perdimos algunos puntos que ahora hubieran sido muy importantes, pero vamos a seguir.”

COMENTARIO

Después de una primera parte en la que San Lorenzo había llegado dos veces –una vía Ángel Correa, otra gracias a Gonzalo Verón–, el conjunto empezó a gravitar. La velocidad de los atacantes cuervos fue determinante. Piatti encontró el gol y, sobre todo, la confianza. All Boys, en cambio, recién se animó a jugar cuando el Ciclón lo había herido. Y cuando fue a buscar el empate, Verón sacó la diferencia que después Ignacio Piatti, dejando de rodillas a Cambiasso, determinó con un golazo. Al cabo, fue la frutilla del postre de la noche en Floresta.

LA FIGURA

Ignacio Piatti: Nacho fue la carta de gol de San Lorenzo. Pero la real valía del mediocampista creativo estuvo en que se recuperó después de una primera parte en la que no gravitaba. Luego, desniveló, creó y se asoció con gran capacidad.

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