En ese contexto, y ante All Boys, el Ciclón entró muy de a poco en combustión. Acaso el equipo de Juan Antonio Pizzi ganó la pulseada –el partido– a partir de desarrollar la misma tarea pero con más jugadores. Atacar con más gente, y en asociación lícita. Ignacio Piatti nunca terminaba de ser el conductor. Al principio, incluso, su tarea era perjudicial para el juego: se distanciaba de los compañeros. Muy volcado sobre la izquierda, perdía de vista a los suyos. Entonces, inexorable, el balón recaía en Enzo Kalinski y Juan Mercier, los pacman cuervos. Cuando rompió el cerco, y encaminó una jugada colectiva, Piatti marcó la diferencia: marcó el gol. Ocurrió a los 15 minutos de la segunda parte. Después, el Ciclón se subió a la marea: subió y bajó. Y en una de esas subidas, empujando, Verón apretó el botón del nitro y se metió casi hasta dentro del arco. Fue el segundo. En posición adelantada. La falla en el equipo de Pepe Romero estuvo en la distancia que separó a Brian Sarmiento y Montoya Muñoz.
Con la salvedad de que llegó hasta aquí huyéndoles a los promedios, y que es probable que siga comprometido, San Lorenzo quedó a un punto de cerrar la última hendija hacia el descenso. Y, sobre todo, se posicionó con 49 puntos en los puestos de clasificación a la Copa Sudamericana. Y –porque hay algunos que se ilusionan– está a seis de Newell’s. El Ciclón hace cinco encuentros que no pierde y tres consecutivos que gana. Nacho Piatti, al final, encandiló. ¿Habrá vuelto de una vez por todas, ya sin rastros de lesiones? El tercero fue un golazo: dejó en el piso a Nicolás Cambiasso y definió. En su lugar entró Leandro Romagnoli. Lo aplaudió. Los Correa y Verón se confunden con los Pipi y Piatti. Todos quieren ser los malabaristas de San Lorenzo.
Piatti: “Estamos a seis de la punta y vamos a ir hasta el final”
Desenchufado. Así venía. Desconectado. Alejado de su mejor nivel. Hasta de los goles. “Venía buscando todo el torneo y por suerte los goles se me dieron ahora”, se reconfortó Ignacio Piatti, la figura, el goleador de San Lorenzo en la fría noche de Floresta. El talentoso volante pasó un primer tiempo sin trascendencia, hasta que apareció. Prendió sus luces, convirtió el primer y el tercer gol del equipo de Juan Antonio Pizzi y después, reconociendo las críticas hacia el cuerpo técnico y hacia el equipo, bancó la parada: “El cuerpo técnico está trabajando muy bien, estamos haciendo un buen campeonato”, dijo el ex Gimnasia. Y a pesar de que los objetivos del Ciclón, a priori, eran otros, ahora se embaló: “Estamos a seis de la punta y vamos a ir hasta el final. Por ahí perdimos algunos puntos que ahora hubieran sido muy importantes, pero vamos a seguir.”
COMENTARIO
Después de una primera parte en la que San Lorenzo había llegado dos veces –una vía Ángel Correa, otra gracias a Gonzalo Verón–, el conjunto empezó a gravitar. La velocidad de los atacantes cuervos fue determinante. Piatti encontró el gol y, sobre todo, la confianza. All Boys, en cambio, recién se animó a jugar cuando el Ciclón lo había herido. Y cuando fue a buscar el empate, Verón sacó la diferencia que después Ignacio Piatti, dejando de rodillas a Cambiasso, determinó con un golazo. Al cabo, fue la frutilla del postre de la noche en Floresta.
LA FIGURA
Ignacio Piatti: Nacho fue la carta de gol de San Lorenzo. Pero la real valía del mediocampista creativo estuvo en que se recuperó después de una primera parte en la que no gravitaba. Luego, desniveló, creó y se asoció con gran capacidad.
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