miércoles, 22 de mayo de 2013

Newell’s, Lanús y River a cinco fechas de la definición. Sus tres técnicos coinciden en que no les cabe la más mínima especulación, que se tienen que jugar por enteros. El Granate, aparentemente, tiene el fixture más complejo.

Lo que hay afuera. Lo que pasa cuando uno va a los estadios. Lo que hay en las plateas. Lo que uno escucha cuando se acerca a un banco de suplentes. Todo eso hace que el fútbol argentino no esté en un buen momento. “La presión es muy fuerte.” Cinco segundos en tv son una eternidad: una justificación para que un productor desespere. Él dio una señal de que estaba pensando. Apenas dos segundos más tarde, Alejandro Sabella lanzó la sentencia. Fue hace una semana y habló de la presión: la misma que hoy cruza de lleno a esta pelea por el campeonato.

Quedan 5 fechas. El torneo puede ser para cualquiera. La tómbola es tan grande que Newell’s podría lograr lo que ninguno: conseguir ganar la Libertadores y el torneo local en el mismo semestre. O que River, sin haber ganado cuatro partidos seguidos, acaricie la cima, a un año de haber vuelto a Primera. O que Lanús, el equipo que empató más partidos en el torneo –7, o sea el 50%–, se quede con el Final. Cuando el fin de semana pasado Newell’s empató contra Quilmes, todos pensaron que era la gran chance de River y de Lanús. Cuando River empató contra Unión, todos pensaron que era la enorme chance de Lanús. Pero, en la lógica del dominó, el empate de Lanús se volvió la rueda mágica: de nuevo la chance de River y de Newell’s.

Newell’s tiene a favor los puntos y el fixture. Tiene en contra el cansancio. Lanús, la regularidad de no haber perdido desde que arrancó: si todavía se otorgaran dos puntos a ganador y no tres como actrualmente, estaría primero, pero ese es sólo un dato que se alimenta de la estadística. River suma a su favor el peso de los colores y el del desequilibrio individual. 

Los une la presión, la desesperación, un ritmo difícil de aguantar. El final los juntará con equipos desesperados por no descender. La fecha 18, unirá a Millos y Granas, que tendrán que sacarse los ojos en el Sur. Los Leprosos entrarán en el embudo de la Copa y de los sueños vinculados con eso, aunque tendrán rivales –aparentemente- más sencillos. En el medio, el mundo seguirá loco, loco, loco. Ramón dijo “a todo o nada”. Lo mismo se piensa en los otros dos lugares. De acá en adelante, puede pasar cualquier cosa.

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