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Así se formó una rivalidad inédita. Y en la rivalidad, en ese ida y vuelta constante que hay con el clásico, también se forma la identidad de un hincha. A este clásico, además, el tiempo lo volvió especial por la diferencia en las vitrinas –la Academia: siete títulos locales, un Libertadores; el Rojo: 16 títulos locales, siete Libertadores– y en el historial –48 triunfos celestes y blancos, 70 rojos–.
Todo se quebró el 22 de diciembre de 1983: Independiente daba la vuelta olímpica ante un Racing que llegaba descendido a la Doble Visera después de haber caído con su homónimo de Córdoba. Y esa espina aún está clavada en la memoria racinguista. Por eso, este 2013 es un año especial para la mayoría de sus hinchas. Auguran un antes y un después si el Diablo desciende. Por eso, muchos todavía no le perdonan a este plantel y al cuerpo técnico la liviandad con la que perdieron el clásico en la tercera fecha. Hay, incluso, algunos dirigentes que también piensan así.
Con todos estos antecedentes –y hay más– , se entiende por qué el partido de esta noche genera tantas contradicciones en el ambiente racinguista. Algunos quieren ganar, decididamente. Otros quieren los tres puntos, pero a la larga no se perdonarían que eso termine salvando del infierno al Rojo. Los irónicos piden que los futbolistas salgan a jugar con la actitud que salieron en el clásico o contra River. Los rencorosos recuerdan lo que pasó el 17 de diciembre del ‘95, cuando Racing llegó a la última fecha peleando la chance de ser campeón con Vélez, que se enfrentó a Independiente y le ganó 2-0, mientras la popular roja gritaba “Me parece que Racing no sale campeón.” Los memoriosos señalan que en el ‘67 el equipo de José entró aplaudido al Libertadores de América con la Copa Intercontinental en alto y en el ‘77, mientras Pepé Santoro daba la vuelta al Cilindro con la misma Copa, la platea femenina le tiraba rosas rojas. Luis Zubeldía, en tanto, no quiere decir nada para no instalar más un tema que ya está en la picota hace seis meses y que hasta las casas de apuestas aceptaron: las principales no permiten apostar por el partido de esta noche que genera tantas sospechas.
¿Sería raro que Racing perdiera con Quilmes? No: perdió con Tristán Suárez, un equipo que casi se va a la C, hace un mes. ¿Sería raro que Racing no aracara a Quilmes? No: viene de hacerlo ante Godoy Cruz, como local, ante un estadio que silbaba su pasividad. Pero todo, sea cual sea el resultado, será puesto en duda después de las 21 horas.
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