No es momento de darse lujos. Tampoco de lamentarse por ausencia de titulares en estos encuentros definitorios. En tan fructífero campeonato, invicto y peleando el título desde que el semáforo se puso en verde, Lanús no se dejó amilanar por tener que variar, de visitante y con la obligación de ganar. Convencido de que puede, de que sus rivales de turno pierden puntos y de que, pese a que necesita relevos y no los cuenta con experiencia, depositó su confianza en la cantera. Con tres de los pibes adentro, incluido el debutante Jorge Valdez Chamorro, fue a Victoria en busca de las tres unidades para volver a la punta. Así lo entienden los titulares y quienes no pudieron estar en el campo, pero que desde el palco, con mate en mano, reflejaron el cambio de la “forma” de atacar.
“Está muy largo el equipo”, se escuchó reflexionar dentro del grupo que conformaban Carlos Araujo, Leandro Díaz, Guido Pizarro y Maximiliano Velázquez, en el palco y padeciendo el frío. Los titulares de los mellizos Barros Schelotto, que entusiasmados con las llegadas de su equipo, comentaban cada jugada, cada acción desperdiciada y cada movimiento modificado de este Lanús remendado. El equipo del sur sintió la ausencia de Pizarro. Le costó monopolizar la pelota, aunque no la motivación de atacar. Su juego dejó de ser en conjunto y debió aspirar a alguna inspiración individual que lo condujera al éxtasis.
Sin embargo, el Granate no anduvo derecho en la definición. Ni González, ni Romero en el primer período, como tampoco Regueiro en la chance más clara del segundo, cuando Pochi Chavez ya se hacía dueño del juego ofensivo de la visita. Pese a que la desilusión por el empate fue mayúscula, porque la punta no volvió en micro al sur, sino que se alejó y se instaló en Rosario, la suma otorga provechos.
Porque si bien no habrá llegado a la cima con este 0-0, el invicto que Lanús aún mantiene en el Final le permitió estirar a 15 los partidos que acumula sin derrotas. Justamente superó la racha más extensa de su historia, la que había conseguido en el año de la consagración, cuando el equipo del sur, de la mano de Ramón Cabrero ganó el Clausura 2007. La última caída del equipo del sur fue ante uno de sus actuales rivales, River, en la penúltima fecha del Inicial, en la que fue su única derrota de los 25 últimos juegos.
No conforme con el resultado, aunque sí satisfecho con el productivo presente de su equipo, el entrenador de Lanús se encargó de resumir el partido: “No definimos las situaciones y por eso es justo el resultado”, manifestó Guillermo Barros Schelotto, quien sabe que más allá de la seguidilla sin derrotas, su conjunto deberá recuperar la efectividad para cumplir el inmenso sueño granate.

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