Bianchi ha probado con todo lo que tuvo a mano. Remendó y remendó cuantas veces pudo un equipo que además de no darle resultados le entregaba papelones, como quedó asentado en la goleada que recibió ante San Martín de San Juan. Sacar al equipo de ese subsuelo requirió un plan quirúrgico pero también de prueba y error. Y lo sacó -al menos en la Copa lo sacó- tal vez con los elementos más impensados.
Es que algunos de los jugadores a los que ahora el técnico multicampeón apuesta no eran sus prioridades en el inicio de su gestión. En el camino lleno de tropezones, Bianchi encontró titulares, ocupó huecos que parecían difíciles de tapar y que dejaban al equipo al descubierto. Leandro Marín, con 21 años, es uno de esos casos. Debutó con Claudio Borghi, volvió a la Reserva durante la gestión de Julio César Falcioni, y Bianchi lo devolvió a la Primera. El técnico había probado a todos por el lateral derecho: Emiliano Albín, Franco Sosa y Cristian Cellay. El puesto buscaba a un jugador. Y lo encontró en el juvenil Marín, que se afirmó en ese lugar, sobre todo en la serie con Corinthians.
Otro caso es el de Nicolás Blandi, que ayer no tuvo su mejor noche. Pero el ex jugador de Argentinos Juniors desplazó de la delantera a Santiago Silva, que era el dueño del ataque. Cuando el gol parecía algo imposible, Blandi convirtió. Eso le permitió ganar posiciones y convertirse en titular. Es el recorrido paradójico de un jugador que, al inicio del semestre, estuvo muy cerca de irse de Boca. Bianchi le pidió que se quedará. Y acá está.
Toda esa búsqueda, en la que también se puede incluir a Cristian Erbes y Juan Manuel Sánchez Miño, que entró en el segundo tiempo. Todos esos nombres fueron haciéndose, por otro lado, en paradas bravas. Mientras el equipo hacía agua en el torneo local, se afianzaba en la Copa Libertadores. El ánimo terminó por levantarse ante Corinthians. No se trataba de cualquier rival. Los brasileños eran los campeones del mundo, los grandes favoritos de ganar esta copa, la misma que le arrebataron a Boca el año pasado, la noche en que Riquelme se quedó vacío.
Anoche se paró frente al puntero del campeonato, el mismo al que ahora volverá a recibir el domingo por el torneo local y visitará la semana siguiente para definir el pase a semifinales. Y no recibió goles, si eso es un consuelo. Tampoco los recibió contra el Corinthians en la Bombonera. Esas estadísticas resultan de aliento para un equipo que hasta hace muy poco sólo sumaba datos negativos. En la búsqueda, Bianchi encontró nombres. Ahora deberá viajar a Rosario para confirmar si pisa en tierra firme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario