martes, 28 de mayo de 2013

Muy aburrido 0-0 en La Plata. Estudiantes sigue sin perder y Argentinos mantiene la distancia que le lleva a Independiente, que el domingo enfrenta al Pincha. El Bicho, por su lado, recibirá a River.

En una semana repleta de idas y vueltas, envuelta en polémicas, Argentinos, que venía de cinco caídas consecutivas, rescató un punto ante Estudiantes, en La Plata, y mantuvo la diferencia de tres puntos con Independiente en la pelea por seguir en Primera. Si bien el Bicho, plagado de jóvenes, no pudo aprovechar la oportunidad para escaparse del Rojo –que había empatado con Belgrano–, volvió a sumar después de casi un mes y medio. En un partido mal jugado, con un tibio dominador –Estudiantes–, el empate fue una reacción natural a lo poco que entregaron sobre el verde césped. 

Argentinos, con todos esos problemas que arrastra a cuestas, fue al estadio platense con el objetivo de sumar un punto y, si se podía, especular con el triunfo. Se notó que quiso eso. En el primer tiempo, sin ir más lejos, el visitante le entregó el control del juego al local: el Pincha, que terminó la primera etapa con una tenencia de pelota del 75%, no pudo transformarlo en situaciones claras. Salvo por un disparo de media distancia de Román Martínez y un penal –clarísimo– no sancionado a favor de Estudiantes, todo quedó en intentos. 

En el complemento, Argentinos resultó más agresivo, pero sin resignar a la defensa como arma protagónica. Entendió que de contra, por lo flojo que es Estudiantes, podía lastimarlo. Así fue que el dueño de casa repitió el libreto de la primera mitad y el Bicho, más directo, por momentos lo hizo preocupar. Principalmente sobre el final, cuando Juan Anangonó erró un mano a mano que Gerónimo Rulli, pura astucia, pudo contener. 

En efecto, el equipo de Mauricio Pellegrino expone día tras día un grave problema: entiende cómo manejar la pelota, pero no sabe qué hacer con ella. La tiene, la conserva, la duerme, pero no lastima. Es, en consecuencia, un dominio que no resulta ser completo. Una cuestión que deberá resolver cuanto antes para seguir saliendo de un presente que, más allá de no comprometerlo, lo preocupa. 
 
Por su parte, Argentinos –debido a las salidas de Diego Placente, Ariel Garcé y Aníbal Matellán– presentó ayer a cuatro chicos: Mario Guerreiro, Franco Flores, Lucas Rodríguez y Mariano Almandoz tuvieron ante el León el partido inaugural de sus carreras. No fueron extraordinarios, pero dieron muestras de carácter. Y de valentía, claro, para soportar semejante situación. Rápidamente entendieron el mensaje de Ricardo Caruso Lombardi, quien, como una cuestión primordial, les pidió que entregaran todo. Que pelearan todas las pelotas como si fueran definitivas. 

Al cabo, el punto le deja un sabor extraño a Argentinos: por un lado, la tranquilidad de que, con muchos pibes, pudo sumar luego de cinco derrotas consecutivas. Por el otro, la preocupación de que no aprovechó la clara oportunidad de escaparse de un Independiente que todavía respira a tres puntos. Así, entonces, la pelea por el descenso está más intensa que nunca.

Pena
“Lástima la jugada del final de Anangonó, que pudo haber terminado en gol. Si entraba, no sé si nos salvábamos del descenso, pero casi...”
R. Caruso Lombardi


1
punto de los últimos 18 consiguió Argentinos: después de cinco derrotas consecutivas, ayer sumó uno ante Estudiantes en La Plata.

7
puntos de los últimos 9 consiguió Estudiantes: venía de dos triunfos consecutivos -Unión y Rafaela– y anoche empató con Argentinos.

Bronca
“Nos quedamos con bronca porque fuimos los que buscamos el triunfo. Siempre tratamos de ganar, intentamos, pero no se pudo. Merecimos más.”
Román Martínez

LA FIGURA
Román Martínez: En un partido chato, aburrido y sin ideas, el volante de Estudiantes fue el único jugador que trató bien a la pelota e intentó jugar. Tuvo la más clara del Pincha con un tiro de media distancia.

COMENTARIO
Estudiantes y Argentinos jugaron un partido para el olvido. Ninguno de los dos se animó a conquistar el triunfo. Ambos se cuidaron mucho, el trámite estuvo demasiado cortado por las faltas constantes, ambos se cuidaron demasiado y se conformaron con el punto. De hecho, los arqueros casi no intervinieron en el encuentro. Apenas hubo un mano a mano sobre el final: Anangonó definió al cuerpo de Rulli que respondió en la única jugada que el cero corrió peligro. Por eso, el 0-0 fue más que merecido para estos dos equipos
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