domingo, 8 de septiembre de 2013

Bahía Blanca en medio de la vorágine azul y amarillo.



Las últimas gotas de Santa Rosa se iban diluyendo en Bahía Blanca. La señora aprovechó el cese del agua y rapidito comenzó a armar su puestito en la ochava de Donado y Chiclana, debajo de un techo. Las bolsas transparentes reflejaban su contenido: cientos de camisetas de Boca, las rosas. Claro hoy juega Boca y la mujer quería hacerse la América. A las 17, la pila de las simpáticas casacas xeneizes había disminuido considerablemente. A las 18, en las puertas del hotel Argos, en la calle España al 100, había muchas de las nuevas “remeras” xeneizes. Bahía comenzaba a vivir su pequeña revolución xeneize. Es que vaya a donde vaya Boca mueve multitudes.

Más de 500 personas aguardaron durante casi una hora la llegada del plantel. Lógicamente amenizado con los cantitos, los redoblantes, bombos y trompetas que le daban cierta tonalidad a las canciones.
La temperatura comenzó a subir cuando se escuchó al policía gritar “están a cuatro cuadras”. Empezó el delirio. Todo fue en aumento. Ni hablar cuando el micro verde dio la vuelta y encaró hacia la puerta del hotel. Los apretujones, por estar lo más cerca de sus ídolos, no importaban. 

Entonces, como si fuera una secuencia sincronizada, en el mismo momento que empezó a abrirse la puerta del micro, comenzó a sonar: “Que de la mano de Carlos Bianchi, todos la vuelta vamos a dar”. Descendió Carlos Bianchi. Explotó Bahía. El Virrey saludó y se metió en el hospedaje. Luego, en fila india fueron bajando todos los jugadores, pero la multitud esperaba a uno que no aparecía: Ribair Rodríguez. El uruguayo se compró a la gente con la tarea que realizó en el último partido y en consecuencia, después del DT, fue el más ovacionado.

Hoy por la mañana algunos jugadores concurrirán a un evento solidario, en el sindicato de Petroleros, donde entregarán sillas de ruedas. Luego, todos juntos se irán para la cancha. Boca llegó a Bahía Blanca y la fiebre azul y amarilla se esparció rápidamente por toda la ciudad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario