Había que agachar la cabeza y encarar. San Lorenzo tenía que revertir el mal trago de la semana y reinventarse ante la dolorosa y tempranera eliminación de la Copa Sudamericana. Por eso la importancia del triunfo por 2 a 0 conseguido en Rosario, una parada siempre difícil por el rival y la cancha en sí misma. Ese catalogo de incógnitas que debía resolver el equipo de Juan Antonio Pizzi, comenzaba por el equipo que presentaría en Arroyito en busca de la recuperación. Y el entrenador fiel a su estilo, despejó las primeras dudas al confirmar que la rotación, pese a haber quedado afuera de una de las tres competencias iniciales, sería una vez más, materia de análisis de tantas almas cuervas. Los cinco cambios que dispuso el entrenador fueron exclusivamente en el mediocampo, donde la mayoría de los técnicos dicen que se ganan los partidos. Sin embargo y pese a la variante de intérpretes la apuesta azulgrana no parecía diferenciarse de anteriores producciones, al menos en las intenciones.
Y si bien se trajo las tres unidades, el mayor valor esta vez está más ligado con la cosecha y la real dimensión de sus capacidades que por su juego. Ya que no se lo vio al San Lorenzo arrollador, neto dominador y generador de innumerables situaciones de gol que se observó en sus mejores presentaciones de la temporada. Sin embargo, pese a la obligación de contrarrestar la caída por la Sudamericana, Pizzi metió a jugar a un doble cinco compuesto por primera vez por Enzo Kalinski y Néstor Ortigoza, como también optó por dejar por primera vez en el banco a Ángel Correa y hacer debutar en el Inicial a Fernando Elizari. Además de darles nuevas oportunidades a Pipi Romagnoli y Alan Ruiz.
Esa rotación tan temida por muchos y tan defendida y aplicada por el entrenador, terminó justificándose con la victoria. A la cual le costó llegar al Ciclón. Porque Central, aun siendo incapaz de inventar y sorprender con alguna que otra acción colectiva, si supo aprovechar durante los minutos iniciales, el juego aéreo de Sebastián Abreu y la rapidez de Federico Carrizo para arrinconar al rival contra su valla. Hasta que San Lorenzo, parado en una posición poco habitual desde que cambió de entrenador hace once meses, de contraataque llegó a la inmerecida ventaja por intermedio de su goleador Martín Cauteruccio.
A partir de allí se vio otra nueva faceta del conjunto de Boedo. Que no pudo controlar el balón a su merced y como siempre intentó disponer. Pero que no por ello resignó sus ideas, aunque para ello primero debió frenar el frenesí que en todo momento le quiso imponer el local. Lo consiguió el equipo de Pizzi, por momentos incomodo y demasiado cerca de su valla, aunque recién se sintió a gusto cuando el Canalla empezó a tirarla para que alguien de arriba encuentre algo de fortuna. Aunque claro que el decorado resultado y la manera en que consiguió aumentarlo no empañaron la resurrección a tiempo que conquistó San Lorenzo. Un equipo que sigue prendido en el torneo, asumiendo que es uno de los dos que le quedan y que ya no hay tiempo de lamentos.
6
años
que no ganaba en Rosario. El último, 3-1, Apertura 2007 y fue campeón.
70
por ciento
del Ciclón son de Cauteruccio (5) y Villalba (2). Anotaron 7 de 10.
COMENTARIO
El auspicioso comienzo daba a entender que Central seria amplio protagonista de las acciones de riesgo. Sin embargo empezó a pecar de sus propias imprecisiones y pago caro un contraataque bien resuelto por Cauteruccio. A partir de allí, el que entendió donde estaba la clave fue San Lorenzo, que se paró mejor, ahogando las alternativas de juego que proponía el local, especialmente con Abreu y consolidando la victoria con un segundo tiempo más movedizo y mayor control de la pelota que le permitieron finalizar casi sin sufrir.
LA FIGURA
Fernando Elizari: El ex Quilmes debuto demostrando sus condiciones tanto para el sacrificio como para ser alternativa ofensiva. Se asocio con los que más saben y por momentos se hizo conductor del Ciclón.
Cauteruccio no pudo festejar como merecía
Sufría el partido San Lorenzo. Padecía los embates y el vértigo que le metía Central, que de a poco lo arrinconaba contra Sebastián Torrico. Parecían temer que el balón pudiera poseer algún tipo de explosivo: al menos se lo sacaban de encima y cuanto más lejos mejor. Salvo el 9, el hombre que hasta el momento había sido el autor de 4 de las 10 conquistas que el Ciclón tenia en la temporada. Martín Cauteruccio picó y se mostró en todo el contraataque que se gestó en el minuto 25. Hasta que la pelota le llegó y desplegó sus cualidades. La principal, la paciencia. Porque cuando la tomó sobre la izquierda, sabía que debía perfilarse hacia su derechazo de gol. Y lo hizo dejando en el camino a Papa, a Carrizo y por ultimo a García con su remate cruzado que estableció la diferencia aumentada recién sobre el final.
El atacante de 26 años, convirtió ayer el quinto tanto con el escudo santo en el pecho y fue fundamental para la victoria. Aunque la alegría no pudo ser completa: a segundos de saborear su conquista, debió ser reemplazado por el fuerte dolor que sintió en la rodilla derecha, durante la misma carrera del gol. Tiene, en principio un esguince de rodilla: hoy se le realizarán estudios para confirmar la gravedad. Es cierto que ya había cumplido su cuota y que fue vital para el viaje de San Lorenzo por Rosario. Las razones de la importante presencia de Cauteruccio se basan en su experiencia: conocedor del puesto, Juan Antonio Pizzi depositó absoluta confianza en el ex jugador de Quilmes y ahora goleador del Ciclón. Martín Cauteruccio es el titular indiscutido en el ataque. Había sido titular en siete de los ocho encuentros disputados por el Ciclón (ante Gimnasia de Entre Ríos por Copa Argentina) y sólo en uno de ellos había sido reemplazado en el segundo tiempo. Ahora obligado por la lesión, será el momento de encontrarle un reemplazante a un refuerzo que paga con goles cada centavo invertido por el.
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