Eduardo Salvio, el mismo que esta semana se rompió el ligamento anterior de su rodilla derecha, fue la figura la última vez que River jugó un partido internacional en el Monumental. Fue el 19 de agosto de 2009, unas semanas antes de que Lanús lo eliminara de la Copa Sudamericana, esa que el Millonario tardó cuatro años en volver a disputar. Después del regreso oficial, ante San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, mañana le tocará el turno de volver a su casa en el plano internacional, en el mismo escenario donde levantó tres de sus cinco Copas, pero donde últimamente no le fue tan bien.
Al menos en la previa, el clima no será de festejos porque, contra todo pronóstico interno, el partido de vuelta contra San Lorenzo será vital para el equipo de cara a fin de año, e incluso podría ser definitorio. Quedar eliminado en la primera fase de la Copa Sudamericana dejaría a River con el Torneo Inicial como única competencia hasta diciembre, y el mal arranque en esta competencia lo dejó casi sin margen de error si quiere volver a pelear por el título. Para colmo, y a pesar de que River es el equipo con mejor performance de local en la historia del fútbol argentino, no tiene buenos recuerdos recientes recibiendo a equipos argentinos por Copas. Su superioridad en el ámbito local no se mantiene a la hora de enfrentar a los mismos rivales entre semana y por torneos internacionales.
De los últimos 20 partidos coperos en Núñez, sólo pudo festejar en nueve, y esa estadística lo deja peor parado si se limita a los partidos que cierran una serie, como el de mañana ante el Ciclón: las últimas diez ocasiones que quiso pasar de ronda en el Monumental, en siete vio como el otro argentino avanzaba frente al público millonario, incluidas algunas eliminaciones humillantes como en 2008, ante el San Lorenzo de Ramón Díaz con dos jugadores más que el Santo, o en 2004, cuando Boca festejó en silencio su clasificación por penales a la final de la Libertadores.
No todo es desalentador para los hinchas en esta cuestión. Es que la mayoría de esas series en las que quedó afuera, River no pudo conseguir buenos resultados en el partido de ida, lejos de casa, y después no pudo enderezar la serie en el Monumental. En cambio, esta vez viene de ganar por 1-0 en el Nuevo Gasómetro, el mismo escenario en el que el domingo último se vio muy superado por San Lorenzo por el Torneo Inicial, a pesar de que el partido se haya definido por una polémica jugada y la mínima diferencia en el marcador. Esta vez no deberá revertir un resultado, sino su propia imagen dentro de la cancha para evitar que algún jugador de San Lorenzo ocupe el lugar del Toto Salvio quien sabe por cuánto tiempo, sobre todo porque la mayor chance que tiene River de jugar otra Copa en 2014, es a través de una buena actuación en esta Sudamericana.
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