jueves, 19 de septiembre de 2013

Necesitó de los penales para eliminar a Estudiantes de Buenos Aires y llegar a la final. Quedó a sólo un partido de obtener el torneo y también la clasificación a la Libertadores, la gran ilusión del equipo de Boedo.



San Lorenzo de Almagro es el primer equipo argentino en jugar un partido de la Copa Libertadores de América. Aquello fue hace más de 50 años, el 20 de abril del 1960. Ese primer certamen internacional terminó determinando la suerte esquiva de los de Boedo con esa Copa por medio siglo más. Al llegar a semifinales, ante Peñarol, por una cuestión económica decidieron cederle la localía del partido desempate al Carbonero. Y quedó eliminado. De ahí en más, la Libertadores fue una obsesión que siempre resultó esquiva para el Ciclón. Por esa vieja historia que empezó hace cinco décadas, tiene tanto valor el triunfo que consiguió San Lorenzo ayer en Chaco, ante Estudiantes de Caseros, un equipo dos categorías menor. Porque quedó a un partido de participar en la Copa Libertadores 2014. Si el Cuervo gana la final ante All Boys o Arsenal, tendrá asegurado su lugar en la próxima edición de ese certamen. La Copa Argentina es, al cabo, un atajo para su obsesión. Más allá de que su actuación dejó unas cuantas dudas y que necesitó de la definición desde los doce pasos.

No le resultó sencillo a San Lorenzo sortear el escollo del Pincha de Caseros, que llegó hasta esta instancia a puro sacrificio y tras vencer nada menos que a River, Banfield y Talleres de Córdoba, entre otros. El equipo de Juan Antonio Pizzi estaba en ventaja desde los 11 minutos del primer tiempo y parecía tener controlado el partido, con ese derechazo de Julio Buffarini. Pero en el comienzo del segundo tiempo, después de que el área cuerva se volviera un flipper, Alejandro Delorte mostró su oficio de pescador y marcó el empate.

Aparecieron las nubes. Las dudas. La incertidumbre porque hace sólo tres meses la dirigencia de San Lorenzo puso unos cuantos billetes para contratar refuerzos y armar un plantel nutrido que iba a afrontar una triple competencia y con la ilusión de jugar la Libertadores el año que viene. De la Sudamericana ya quedó eliminado tempraneramente ante River, en la primera rueda. Y la suerte en la Copa Argentina y la clasificación a Libertadores se empezaba a embarrar. Y parecía que toda esa inversión quedaba en la nada. 

El partido terminó 1-1 y fue necesario ir a los penales. Con esas caminatas desde los doce pasos se definía buena parte del futuro de Juan Antonio Pizzi y de todo San Lorenzo en este semestre. Hubo que llegar hasta las 14 ejecuciones. Sebastián Torrico, como en aquel primer partido ante Morón, en cancha de Platense, se hizo gigante para darle una vida más al Cuervo. Pablo Alvarado, justo el capitán, definió con clase la serie. La moneda, esta vez, cayó del lado del Ciclón, que otra vez sueña con la Libertadores.

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