domingo, 1 de septiembre de 2013

Racing jugó tan mal como lo venía haciendo y volvió a perder. Eso es lo que vio desde la platea el ayudante del nuevo entrenador de la Academia. Como para que el Pelado se dé cuenta lo que se le viene y lo que debe mejorar.



El primer tiempo muere en Floresta con la misma celeridad que el otoño. Racing cae por sexta vez consecutiva, le da el primer triunfo a All Boys en el torneo Inicial y también el primero ante la Academia desde que volvió a Primera. La defensa visitante trata de hacer lo que no hizo en todo el resto de los primeros 45 minutos: mueve la pelota en la última línea. Lateraliza. Fernando Ortíz decide volver atrás con Sebastián Saja para empezar de nuevo la jugada. El pase es largo y, encima, para el pie derecho del arquero, como si no llevaran más de una temporada como compañeros y no supieran que el 1 es zurdo. El capitán apenas llega a puntear la pelota, que se va mansa al córner. Saja termina arrodillado en el césped del Islas Malvinas. 

Eso vio ayer desde la platea Oscar Quiroga, el futuro ayudante de Carlos Ischia, el próximo entrenador de Racing. Con eso, se va encontrar el Pelado: con un cuadro que ya ni siquiera muestra signos de entendimientos entre Ortíz y Saja, ese tándem que fue el sosten en el que se apoyaron los juveniles a los que Luis Zubeldía les dio cuerda para que la temporada pasada la Academia cosechara un record de puntos. Nada de eso está ahora en la mitad celeste y blanca de Avellaneda: ni el sostén, ni los juveniles, ni Zubeldía. Sí el récord: ahora es de derrotas (seis al hilo, contando la Copa Sudamericana).

Fabio Radaelli, el técnico interino que desde mañana volverá a la Reserva, diagramó un esquema insólito. Cinco defensores, dos volantes centrales y tres delanteros que no se hicieron pases entre ellos durante los primeros 45 minutos. Luciano Vietto y Rodrigo De Paul miraban todo sentados desde el banco de suplentes, por una sanción disciplinaria impuesta desde la dirigencia. 

La lesión de Matías Cahais hizo que Radaelli reacomodara las piezas de una manera más lógica. Fue al revés: un accidente lo sacó de la improvisación. De Paul ingresó por el defensor y Racing salió a jugar el segundo tiempo con un esque más lógico. Cuatro defensores y un armador de juego, como el pibe que lleva la 10 en la espalda. En la primera etapa, el visitante no pateó al arco. Cuatro minutos después del ingreso de De Paul, ya había probado a Nicolás Cambiasso con un buen derechazo. El ingreso de Vietto, ayudado por un cambio de actitud y sobre todo porque All Boys pareció levantar el pie del acelerador, también sirvió para que el partido se empiece a jugar cerca del área del Albo.

Fue un maquillaje, nomás. Como para que Ischia no se espante tanto mirando el partido por televisión. El ex ayudante de Carlos Bianchi comenzará su ciclo el lunes. Y tendrá que conseguir rápido el método para cambiar el rumbo de este equipo que hizo sólo dos goles en seis fechas y ninguno fue de un delantero –Bruno Zuculini, ante Colón; De Paul, con Tigre–, y que suma un punto de quince.

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