martes, 3 de septiembre de 2013

Tras la discusión que generó el penal entre River y San Lorenzo, que favoreció al Ciclón luego que el árbitro lo hiciera patear de vuelta cuando Barovero no se había adelantado, recordamos los errores arbitrales de los últimos años.

No se habla de otra cosa. Ni el buen juego de San Lorenzo y tampoco el mal desempeño de River, que repitió un pálido partido casi sin generar opciones de goles. Sin embargo, una jugada cambió el sentido del partido y la acción del árbitro y sus asistentes fueron clave para el resultado final. Es que ayer cuando el partido parecía terminar en cero en el Bajo Flores, el referí cobró un penal de Vangioni a Gonzalo Verón. Julio Buffarini fue el encargado de patearlo con potencia a la izquierda de Barovero. Pero automaticamente el asistente levantó la bandera y acusó que el arquero del Millonario se había adelantado, algo que quedó en claro con las imágenes de la TV que no había sido tal. El mediocampista del Ciclón volvió a ejecutar y la segunda fue la vencida, para que el dueño de casa se quede con los tres puntos que había merecido pero no pudo concretar antes de la polémica jugada.

Pero históricamente River y Boca fueron siempre beneficiados por los árbitros del fútbol argentino. Cobrarles un penal en contra o expulsarles un jugador en la Bombonera o en el Monumental era una herejía. Hasta la aparición de Javier Castrilli, quien como árbitro era una especie de defensor de los más débiles.

Inclusive llegó a expulsar a cinco jugadores de River en aquella recordada goleada por 5 a 0 que le propino Newell´s en el Estadio Monumental. Hoy una situación así es difícil de imaginar. Sin embargo los árbitros, a pesar de la actuación de ayer de Carlos Maglio en Belgrano-Boca, ya no benefician tan bruscamente a los equipos más grandes.

El más claro ejemplo de árbitros que no ayudaron a River, en el último tiempo, tal vez sea el penal no cobrado a Leandro Caruso contra Belgrano en el partido revancha por la promoción del 2011, que a la postre condenaría a River a jugar en el Nacional B. Sin embargo hay que destacar que el árbitro Sergio Pezzotta más tarde en el partido cobró otro penal a favor de River y que en entrevistas televisivas reconoció su error.

Un ejemplo de fallos de ternas arbitrales que perjudicaron a Boca se dio en el Torneo Final 2013, en un partido clave en el que se enfrentó con el Independiente de Américo Gallego seriamente comprometido con el descenso. Al equipo de Bianchi le expulsaron un jugador a los 15 minutos del primer tiempo y le cobraron en contra un penal inexistente. Y al equipo del Tolo le convalidaron un gol en un offside gigante. El partido terminó 1 a 1 y fueron dos puntos muy importantes que perdió Independiente en su lucha por la permanencia. Lo más curioso es que el Rojo desperdició muchas chances de gol y mereció ganar el partido por goleada pero necesitó de la ayuda del árbitro Saúl Laverni y sus asistentes para poder empatar.

De cualquier manera el mal de los penales inventados a favor de River o Boca aún está lejos de desaparecer. En el Final 2013, a ambos equipos les regalaron penales por foules(inexistentes) afuera de las áreas. A River se lo obsequiaron en Mendoza frente a Godoy Cruz y a Boca en San Juan en la histórica paliza que le propinó San Martín.
Una vez por torneo River y Boca se enfrentan y ahí no hay equipo más poderoso. Los árbitros se equivocan por la presión de dirigir un superclásico o simplemente porque son humanos. En el Torneo Final 2013 la tarea de Germán Delfino fue magistral. A pesar de que luchó contra la fricción de los jugadores, contra los hinchas que quisieron llamar la atención y obligaron a suspender el partido en reiteradas oprtunidades y contra su propio fisíco por una lesión. Delfino no se dejó intimidar y no falló casi nunca. 

Así que para recordar errores de un River-Boca, nos remontamos al Clausura del 2011 y la infinidad de penales no cobrados por Patricio Loustau.

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