Boca pasó de ronda. Ya está una vez más en los cuartos de final de la competencia que todo el mundo xeneize quiere. De todas maneras lo que viene no será nada fácil: Newell’s se clasificó unos minutos antes después de ganarle a Vélez y será su próximo rival. Lo positivo de esta instancia, sin embargo, es que no tendrá que viajar. El resto se verá en la cancha cuando estén cara a cara.
Pero también, a la hora de sumar datos que levantan la moral y la autoestima xeneize, hay que recordar que el Virrey, como entrenador de Boca, nunca quedó eliminado de esta competencia por equipos argentinos. Es cierto que con Vélez, en los cuartos de final de 1995, quedó afuera a manos de River. Pero como DT boquense sólo conoce la victoria. Encima, los dos antecedentes que tiene en su CV son nada más y nada menos que ante el Millonario. El primero, en la Copa de 2000, en aquel memorable 3 a 0 en La Bombonera con el gol de Martín Palermo, quien venía de una lesión que lo había dejado un tiempo fuera de las canchas; el segunda, en 2004, en otro inolvidable duelo en el cual los xeneizes se impusieron en los penales.
Boca, obviamente, acaba de dar un paso sumamente importante. Por supuesto que en lo futbolístico, pero mucha más todavía en lo anímico, ya que una derrota podría haber desatado una tormenta sobre jugadores, cuerpo técnico y dirigentes. Pero el conjunto xeneize sigue adelante, va en busca del partido nueve, le quedan cinco para los 14 que tanto quiere Román. Falta menos. Ahora la calma seguirá reinando en este equipo que sólo piensa en América, porque en la Argentina, hace rato dejó de hacerlo.

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