Newell’s no se guarda nada. Nunca. Se desgasta hasta al último minuto. Corre hasta el pitazo final. Transpira en el ámbito local y también en el internacional. No ahorra energías ni protege jugadores para lo que vendrá. Vive el presente. Y mantiene una línea dentro y fuera de la cancha: siempre va al frente. Tampoco se mide ni se limita. Ni siquiera cuando sabe que, tal vez, el nutrido calendario con triple competencia le termine pasando factura. Gerardo Martino lo anticipó durante la semana: “A esta altura no podemos cuidar a ningún jugador. Voy a poner lo mejor que tengo.”
Entonces el entrenador de la Lepra mandó a la cancha a sus mejores intérpretes y bajó un mensaje claro: quiere mantener el protagonismo en este torneo que, como ahora, ya lo tuvo en lo más alto en soledad. Entonces, el entrenador del conjunto rosarino incluyó entre los titulares a Ignacio Scocco a sabiendas de que el delantero debía infiltrarse para apaciguar el dolor por la fractura del dedo de la pierna derecha. Pero el Tata corrió el riesgo. Y ganó.
Es que el ex técnico de la Selección paraguaya admite especulaciones. Y el atacante, tampoco: fue la punta de lanza de un Newell’s que no se desesperó para dar vuelta una historia que empezó torcida cuando Mauro Obolo adelantó al Tomba después de ganarle la espalda a Gabriel Heinze y después de definir de derecha al primer y descubierto palo de Nahuel Guzmán. El ex AEK Atenas de Grecia y Toluca de México fue, con ese pierna maltrecha, el artífice de cada ataque leproso, el eje y la parada obligada en de cada de uno de los avances del conjunto rosarino. Sin estar al 100% y algo falto de ritmo de partido, el 32 fue el que inició la remontada rojinegra con ese derechazo fuerte que se coló lejos de la estirada de Nelson Ibáñez. Fue, también, el que cerró la victoria de Newell’s con un penal que nadie –salvo el árbitro de Diego Abal– en el Estadio Marcelo Bielsa.
Fue, en suma, la imagen de un equipo que se resiste a bajar de la pelea y que conserva el protagonismo en todos los frentes. Sin vacilaciones ni reservas. Sin descuidar ningún torneo más allá de que, en algún momento, haya mostrado flaquezas físicas. Sin darle descanso a sus figuras, como Scocco que anoche gritó dos, le devolvió el liderazgo a la Lepra y, de paso, quedó como goleador del torneo con nueve tantos.
Y, por ahora, esa apuesta al presente puro es redituable: el 3-1 sobre Godoy Cruz lo depositó en la cima del Torneo Final al menos hasta que hoy Lanús enfrente a Independiente y, además, está entre los 16 mejores equipos de la Libertadores. Y más: sigue vivo en los octavos de la Copa Argentina. Newell’s vive y juega al límite. Y desde ahí, también, se ilusiona.
El Tata Martino está chocho
“Estos chicos tienen tanta convicción para jugar que sacan adelante todos los partidos, aunque siempre hay cosas por corregir. Es muy bueno que podamos salir rápido de una derrota, ya que hay mucho margen para hacerlo.” Así, con esos elogios, Gerardo Martino evaluó el triunfo trabajado de Newell’s frente a Godoy Cruz. Y se animó a más. Le dio rienda suelta a esa ilusión que se sustenta en los 28 puntos que hasta ahora dejan a sus muchachos bien arriba. “Tengo la sensación de que la gente también está contenta con el equipo, también quiere ganar, también quiere salir campeón pero me parece que está contenta porque le gusta cómo juega el equipo”, agregó el Tata, que adelantó que no se guardará nada para enfrentar a Vélez, este miércoles, por la Libertadores. “Hay que ganarle y los jugadores están liquidados, pero cuando jugás cosas importantes se recuperan rápido”, señaló.

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