Silvio Romero celebra su buen presente como goleador del campeonato y sueña con la tan ansiada vuelta olímpica con Lanús, el club que hizo que recuperara su confianza como delantero.
Ocho goles metió Romero en el Torneo Final. Tres más que en todo el año pasado, pero en tan solo 12 fechas. Siempre para encaminar victorias. Siempre para hacer ilusionar a todo el pueblo granate. Siempre, desde que llegó un entrenador que potenció su juego.
“Desde que llegó Guillermo me solté más, gané en confianza y por suerte estoy convirtiendo muy seguido”, asegura este cordobés de 24 años, que convirtió más de la mitad de sus goles desde que llegaron los mellizos Barros Schelotto al club.
La banca desde el director técnico la concibe más allá de los consejos y de la tranquilidad que le trasmite: cree en esa convicción que le llega desde el banco de suplentes. “Jugamos siempre de una manera muy inteligente, pensamos mucho los partidos y todos aprendemos mucho con él”, argumenta el Chino, que antes de su paso por Lanús estuvo cinco años en Instituto.
No sólo por la confianza y los goles, Romero asegura que su forma de pararse en la cancha cambió desde que Guillermo y Gustavo son los que le dan las órdenes técnicas y tácticas. “Me siento mucho más cómodo jugando por la banda y con más gente en el ataque, podemos rotar los tres delanteros y por suerte esta fórmula le está dando resultado a todo el equipo”, cuenta el jugador que el año pasado recibió un sondeo del Barcelona para llevárselo junto con el arquero juvenil, Esteban Andrada.
Con los dos tanto que le convirtió a Argentinos –porque dijo que lo primero que hizo luego del partido fue averiguar si el árbitro le había dado el tanto a él o a Matías Martínez en contra– se posicionó en lo más alto de la tabla de goleadores, pero tiene bien en claro cuál es su prioridad. “Estoy muy feliz por mi momento personal, pero lo más importante es dejar a Lanús lo más alto posible de la tabla”, dice, entre sonrisa y sonrisa el delantero que usa la camiseta número 20.
Con la alegría de estar peleando el campeonato. Con la felicidad de ser el máximo goleador del torneo. Con la convicción de que están en el camino correcto para conseguir el segundo título en la historia de Lanús. Silvio Romero está tranquilo, y mientras disfruta a su manera este buen momento personal, sueña con dar su primera vuelta olímpica.
“Desde que llegó Guillermo me solté más, gané en confianza y por suerte estoy convirtiendo muy seguido”, asegura este cordobés de 24 años, que convirtió más de la mitad de sus goles desde que llegaron los mellizos Barros Schelotto al club.
La banca desde el director técnico la concibe más allá de los consejos y de la tranquilidad que le trasmite: cree en esa convicción que le llega desde el banco de suplentes. “Jugamos siempre de una manera muy inteligente, pensamos mucho los partidos y todos aprendemos mucho con él”, argumenta el Chino, que antes de su paso por Lanús estuvo cinco años en Instituto.
No sólo por la confianza y los goles, Romero asegura que su forma de pararse en la cancha cambió desde que Guillermo y Gustavo son los que le dan las órdenes técnicas y tácticas. “Me siento mucho más cómodo jugando por la banda y con más gente en el ataque, podemos rotar los tres delanteros y por suerte esta fórmula le está dando resultado a todo el equipo”, cuenta el jugador que el año pasado recibió un sondeo del Barcelona para llevárselo junto con el arquero juvenil, Esteban Andrada.
Con los dos tanto que le convirtió a Argentinos –porque dijo que lo primero que hizo luego del partido fue averiguar si el árbitro le había dado el tanto a él o a Matías Martínez en contra– se posicionó en lo más alto de la tabla de goleadores, pero tiene bien en claro cuál es su prioridad. “Estoy muy feliz por mi momento personal, pero lo más importante es dejar a Lanús lo más alto posible de la tabla”, dice, entre sonrisa y sonrisa el delantero que usa la camiseta número 20.
Con la alegría de estar peleando el campeonato. Con la felicidad de ser el máximo goleador del torneo. Con la convicción de que están en el camino correcto para conseguir el segundo título en la historia de Lanús. Silvio Romero está tranquilo, y mientras disfruta a su manera este buen momento personal, sueña con dar su primera vuelta olímpica.
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