lunes, 16 de septiembre de 2013

Gago: ¿Puede un solo jugador en dos partidos cambiarle la cara a un equipo? Definitivamente, sí. Al 5 de Boca le sobra categoría. Y además de ser la figura indiscutible, transmite confianza, personalidad y un despliegue que contagia.



El tipo se para unos metros más adelante de la mitad de la cancha. No pretende mucho: simplemente pide que le den la pelota a ras del piso. Casi siempre gira y levanta la cabeza. Casi siempre, también, mete el pase perfecto: con justeza, habilita al compañero mejor ubicado. Así de fácil parece ser jugar bien al fútbol para Fernando Gago. Y así, de buenas a primeras, desde que llegó, se calzó la camiseta y salió a la cancha, Boca se transformó en un equipo diferente. Jugadores como Gago no necesitan tiempo de adaptación a sus compañeros ni reservas extra de coraje para hacerle frente a la responsabilidad.

Bastaron dos partidos, nada menos que frente a Vélez y Racing, para que La Bombonera vuelva a ser una fiesta y para que la gente coree un apellido varias veces durante el juego, ilusionándose no sólo a partir de los triunfos conseguidos sino también, y sobre todo, desde la demostración futbolística desplegada.
Gago conductor. Entonces, los defensores salen desde el fondo y en vez del pelotazo largo a la fortuna, lo buscan para dársela...

Gago, preponderante desde lo colectivo. Entonces Sánchez Miño, Ledesma, Jesús Méndez, Erbes, todos se contagian y tocan de primera, sin enredarse... ¡Y eso que todavía falta Riquelme!
Gago, decisivo en cada ataque. Entonces, el Burrito Martínez lastima y se parece un poco al que imagina el hincha xeneize. Entonces grita gol Blandi contra Vélez y Gigliotti contra Racing. Entonces, Boca genera quince situaciones de gol en cada partido y marca una supremacía absoluta ante dos rivales importantes.
Gago y la recuperación de la pelota. Sí, ahí también el volante de la Selección es el abanderado para que el mediocampo de Boca presione la salida de los contrarios en tres cuartos de cancha, se despliegue en el campo con orden y termine recuperando la pelota para volver a intentar en ofensiva.
Como Iniesta en el Barcelona (la comparación sólo se hace para graficar la influencia de un único jugador en un equipo entero), Pintita es el cerebro mágico, el que marca los tiempos, el distinto entre los parecidos. Y se repite: ¡todavía no jugó junto a Riquelme!

Se puede decir con certeza que Boca tiene al jugador con mayor categoría del torneo, el único titular indiscutido de la Selección que juega en el país. Se debe decir también que si no juega –como pasó la semana pasada ante Olimpo en Bahía Blanca–, el conjunto de Bianchi es uno más del montón y está en serios problemas porque se pierde en la mediocridad general.
Será cuestión, entonces, de que lo aproveche al máximo, que lo cuide lo suficiente, que lo disfrute lo necesario. 

El hincha argentino en general se sube rápido al tren de la ilusión. El de Boca en particular, no sólo eso: también exige salir campeón. El hincha no es tonto, entiende el fútbol. Mientras desanda la tribuna y hasta el partido siguiente, toma conciencia de las verdaderas posibilidades de su equipo. Tres fechas atrás, el bostero sabía que no le sobraba nada y rogaba para poder pelear entre los de arriba hasta el final del torneo con alguna chance. Ahora, el mismo bostero sabe que el presente es distinto y el futuro promisorio. Lo sabe porque hoy tiene a Gago. Y pronto lo tendrá con Riquelme. Así todo es más sencillo...

ANÁLISIS
“Dominamos desde el principio hasta el final. Manejamos los tiempos y hubo buen juego, movilidad, paciencia para elaborar fútbol.”


FELICIDAD
“Boca es mi casa, me siento muy cómodo desde que llegué. Disfruto mucho jugando acá. Y el cariño de la gente no deja se sorprenderme.”

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