"Carlos, está mal el medio”, le dice María Teresa a Carlos –que es Bianchi– en el contestador automático del video que por estas horas se hizo viral en Internet. Pero no necesita el Virrey que una burla cibernética le cuente cuáles son los problemas de su Boca. El entrenador lo tiene bien claro. Y por eso pone todas las fichas para el domingo contra Racing, de una buena vez por todas, poder juntar a Juan Román Riquelme y Fernando Gago en la cancha. Sabe el técnico que, para usar a los dos anchos en la misma mano, debe cuidarlos en extremo. No sorprendió, entonces, que tanto el enganche como el medicampista ayer no se entrenaran con el grupo en ninguno de los dos turnos de entrenamiento que llevó a cabo el plantel Xeneize.
Román viene de perderse los últimos dos partidos por una distensión en el gemelo externo de la pierna izquierda, y si bien el martes había practicado a la par de sus compañeros, todavía no está del todo recuperado. Por eso, Bianchi ayer prefirió que el Diez se pasara el día en la sala de kinesiología y no realizara los exigentes trabajos físicos de la mañana ni el fútbol reducido de la tarde. Incluso, es muy probable que el enlace no participe hoy del ensayo formal en el que el Virrey empezará a definir los once para enfrentar a la Academia.
Román viene de perderse los últimos dos partidos por una distensión en el gemelo externo de la pierna izquierda, y si bien el martes había practicado a la par de sus compañeros, todavía no está del todo recuperado. Por eso, Bianchi ayer prefirió que el Diez se pasara el día en la sala de kinesiología y no realizara los exigentes trabajos físicos de la mañana ni el fútbol reducido de la tarde. Incluso, es muy probable que el enlace no participe hoy del ensayo formal en el que el Virrey empezará a definir los once para enfrentar a la Academia.
Gago, por su parte, había preocupado a todos a la distancia en la noche del martes, cuando la transmisión del partido entre la Selección y Paraguay devolvió la imagen del jugador rengueando sobre el final del encuentro. Sin embargo, rápidamente se aclaró que se había tratado de apenas un golpe en el tobillo sin mayores consecuencias. Por eso, la ausencia del volante ayer se debió solamente a que realizó los clásicos trabajos regenerativos posteriores a un partido y esta tarde estará en condiciones de ser uno de los once titulares de Bianchi.
Mientras espera por saber si podrá utilizar a Riquelme y Gago, el entrenador tiene también otras cuestiones a resolver. Por un lado, debe definir si vuelve a poner a Ribair Rodríguez como central en lugar del cuestionado Guillermo Burdisso y, por el otro, debe determinar si finalmente le da la chance de mostrarse desde el arranque a Emmanuel Gigliotti o si sostiene a Nicolás Blandi como punta de lanza.
No vaya a ser cosa que reciba otra llamada de María Teresa.
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