A Lanús no le hace falta una gran función para anotar tres goles en media hora y poner un pie en los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Este equipo que dirige y tiene el sello de Guillermo Barros Schelotto puede jugar en un alto nivel –como en la goleada 4-0 a Argentinos– y también ofrecer un ensayo en el que no le hacen falta grandes luces para definir buena parte de la serie frente a Universidad de Chile. Santiago Silva, Lucas Melano y Lautaro Acosta, los tres atacantes, definen con categoría y permiten la ilusión de un público que se frota las manos para lo que será la revancha del 25 de septiembre.
Hay movimientos e ideas que Lanús tiene sincronizados. Escenas y detalles en jugadas que se repiten y están automatizadas por sus futbolistas. Porque sus laterales, Carlos Araujo y Maximiliano Velázquez, tienen metido el concepto ofensivo en su cabeza y no conciben un fútbol en el que esperen, simplemente, al delantero rival que se tire por su zona. Van, para adelante. Van y lastiman, como Velázquez en el segundo gol, cuando luego de recibir un pase de Silva asiste a Melano para la definición del cordobés.
Diego González, el talentoso volante del equipo del Mellizo, ocupa una función de lanzador y pasador de pelotas mucho más liberado de la marca ahora que tiene a Leandro Somoza para la cobertura defensiva. Eso, claro, le permite hacerse del tiempo y del espacio para ubicar un balón entre los centrales y dejar sólo a Silva, el autor del primer gol y que indica el camino al triunfo. Esa individualidad y los dos goles de Melano –el segundo en una acción individual, de derecha a izquierda y con la simpleza de potrero– arman una escenografía que tal vez no se corresponde con el volumen de juego, pero que engorda el ego de un equipo que anota ocho goles en sus dos últimas presentaciones.
¿Qué tiene la U de Chile para fantasear con una remontada? El pincel que dejó Jorge Sampaoli –actual técnico del seleccionado– y esa línea de juego se mantiene intacta. Tanto, que se las pudo ingeniar para generar opciones de gol, sobre todo por la sabiduría de Charles Aránguiz. Al menos, mientras mantiene a los 11 en el campo (a diez del final expulsan al arquero Herrera y a Rojas). Sin embargo, la ecuación parece demasiado complicada más allá de que se aferre a ese 5-0 con el que le ganó a Real Potosí luego de perder 3-1 en Bolivia. Este Lanús, de paso arrollador y a puro gol en esta semana de torneo y de Copa, ha sido categórico en la red y coherente en su intención. Ese, justamente, es el premio y esta goleada 4-0 en el partido de ida viene con la promoción del pasaje a cuartos en el bolsillo.
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