Pudo haber estado molesto por las condiciones en las que le tocó jugar. Pudo haber sufrido un empate cuando menos lo esperaba. Pudo haberse lamentado por las situaciones desperdiciadas frente al arco rival y hasta pudo haberse vuelto con una derrota de Colombia. Pero no. Vélez se impuso con armas propias y le ganó por 2-1 a La Equidad, por el juego de ida de los octavos de final de la Sudamericana.
El estadio del equipo bogotano se llama Metropolitano de Techo y no siempre se utilizó para jugar al fútbol. Originalmente fue un hipódromo en medio de un parque de diversiones y eran los caballos los que despertaban el interés del público. También eran los animales los que levantaba el césped de la pista, y si bien en la actualidad los caballos fueron remplazados por futbolistas y la pista, por un rectángulo de fútbol, el estado del pasto deja mucho que desear.
Ante eso se tuvo que enfrentar Vélez además de a un rival medio desconocido, y por eso le costó bastante imponer su juego de posesión de la pelota y profundidad por las bandas. De hecho, después de generar pocas situaciones de riesgo para el arquero rival, recién pudo abrir el marcador con una carambola: Mauro Zárate le pifió a la pelota, le dio con los tapones y Yonni Hinestroza se la llevó por delante para que el delantero gritase como propio el tanto en el arranque de la segunda mitad.
En defensa del delantero que “se adueñó” de un gol en contra, este fue el segundo partido del menor de los Zárate desde que regresó al club que lo vio nacer, después de debutar en el arranque del Inicial y de perderse el resto de los partidos por una lesión, hasta ayer, que ya recuperado fue titular y se lo notó más que entusiasmado en cada jugada. Pero no sólo de las ganas vive un futbolista, sobre todo un atacante. Se le notaron las semanas de inactividad, se fue muchas veces al piso y le costó estar fino con la pelota. Pero errarle a la misma en la jugada del gol le jugó a favor, en detrimento del defensor rival que se llevó la peor parte de la jugada.
También la pasaron mal el resto de sus compañeros después de la fortuita jugada, ya que Vélez, con el correr de los minutos y el resultado a favor, sí pudo parecerse a su mejor versión y amenazó con llevarse más que un gol desde el viejo hipódromo. Lo hizo, después de que La Equidad empatara de cabeza, y en la jugada que armaron entre Emiliano Papa, Lucas Pratto y Alejandro Cabral quedó claro que los jugadores velezanos ya habían entendido cómo había que mover la bocha sobre el maltrecho césped y pudieron armar una jugadaza para dejar a Cabral frente al arquero y marcar el merecido 2-1 con el que el Fortín se vuelve a Liniers con una importantísima victoria en el partido de ida y dos goles en condición de visitante, para ya soñar con un lugar en los cuartos de final.
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