jueves, 5 de septiembre de 2013

Maradona, Francescoli, Chilavert, Ruggeri y Romario, entre otros, se reunieron en San Pablo para exigir cambios de fondo en la Conmebol. El objetivo: que los jugadores tengan más peso en el manejo del fútbol.



El auditorio del Parque San Jorge, en la sede de Corinthians, tal vez quede como el escenario que sirvió para el encuentro de figuras del fútbol sudamericano que soñaron con tomar la Conmebol. O, quizás, sea el día en que nació la revolución de ex jugadores comandada por Diego Maradona y Romario para que uno de los que alguna vez pateó una pelota sea quien conduzca los destinos y tome decisiones en la entidad que regula el fútbol en Sudamérica. “Los rumbos del deporte en el continente”, se denominó esta iniciativa que –dicen- gestionó Andrés Sánchez, el ex presidente del club anfitrión y a la que adhirieron el Diego, el Chapulín, Enzo, Chilavert, Zamorano, el pibe Valderrama y Oscar Ruggeri, entre otros dirigentes de instituciones –Botafogo, Santos, Peñarol, Caracas, Libertad y Liga de Quito, por citar algunos- y representantes de sindicatos de Brasil, Paraguay y Uruguay. 


El Diez abre el juego. “Los dirigentes argentinos son unos cagones. Si quieren ser cómplices de todo esto van a ser arrestados”, lanzó Maradona apenas como entrada a un plato principal repleto de frases y luces, de acusaciones y viejas historias que se cruzan. La ausencia de directivos de la Argentina alteró a Diego, inevitablemente. Sigue: “Ellos fuman los mejores cigarros, toman el mejor champagne, comen el mejor caviar, mientras nosotros jugamos a las doce”. Barrilete cósmico, elevó la vara para superar esta inventiva de un orador con discurso aceitado sobre lo que hace la FIFA y todo organismo que tome determinaciones sin preguntar a quienes salen a jugar a la pelota. 

Mientras Sánchez, sentado en el medio de los astros, observa y se deleita con frases que retumban, Romario saca el chipote chillón. “Es una pena lo que sucede en la Conmebol. No me di cuenta de que había personas más corruptas que en la FIFA y la CBF. Marco Polo (vicepresidente de la Confederación Brasileña), Julio Grondona y Eugenio Figueredo (presidente de Conmebol) tendrán que decir adiós al fútbol”. No hay eufemismos ni liviandades en el relato de dos tipos que juegan ahora como la misma originalidad y chispa con la que se ataban la pelota a los botines.

Figueredo, de 81 años, es la máxima autoridad tras la salida de Nicolás Leoz (87), que presentó su renuncia el año pasado luego de ¡27 años! en el poder. Con la cabeza puesta en las elecciones de 2015 y con la intención de armar el modelo Michel Platini en UEFA, se trataron propuestas que, entre otros puntos, tienen que ver con el paquete de dinero que se maneja en las copas y lo bajo que son los premios para los clubes, los salarios de los futbolistas, el apretado calendario, las vacaciones y los estadios donde se juegan las competencias.

“No puedo afirmar si va a salir alguna idea de aquí, pero el sólo hecho de que estén personas influyentes es un comienzo”, alertó Romario. La observación del Chapulín quizá tenga que ver con lo curioso de un movimiento donde se sientan Maradona (“lo único que falta es que un plantamandioca como Chilavert nos diga a los argentinos lo que tenemos que hacer”) Chilavert (“con Maradona nunca hablé, difícil que hagamos algo. El se esconde de mí cuando de repente vamos a cruzarnos. Ocurre que siempre le dije la verdad y eso lo sabe bien”) y Ruggeri (“Chilavert ahora está haciendo negocios con la soja, pero para mí que se la come él, porque está tan gordo que parece un luchador de sumo”). Quién pudiera ser mozo de esa mesa…

No hay comentarios:

Publicar un comentario