Mañana se conocerá el supercampeón de Primera División de la temporada 2012/2013, y ningún equipo de los denominados grandes jugará la final, sino que son Vélez y Newell’s los aspirantes al trono del fútbol argentino. De los últimos 23 equipos argentinos que se lasificaron a la Copa Libertadores, sólo tres son equipos grandes. Boca acaba de salir penúltimo en el Torneo Final y River hace poco más de un año jugaba en la B Nacional. Pero a pesar de esta realidad, los colores son los colores, las chapas son las chapas, y cada vez que a un jugador se le pregunta por la posibilidad de jugar en River o en Boca, se les cambia la cara y parecen chicos en vísperas de Navidad.
“Quiero jugar en …” o “siempre fui hincha de…”, son las dos frases más repetidas por los futbolistas que ven la posibilidad de jugar en alguno de los dos clubes más grandes del fútbol vernáculo. Más allá del deseo real que tiene cada uno de los que en alguna oportunidad utiliza estas muletillas, también, salir a decir esto cada vez que se abre el mercado de pase, les sirve para meter presión y forzar un mejor pase o quedar mejor parado a la hora de firmar un eventual contrato.
El torneo local terminó hace menos de una semana, y ya son varios los futbolistas que salieron a manifestar su deseo de vestir la banda roja o la azul y amarilla, incluso cuando todavía faltaban jugarse algunos partidos del Torneo Final. En Boca tal vez no sean tantos los que hayan expresado públicamente sus deseos, pero eso tiene que ver con que el Xeneize tiene su negociaciones bastante avanzadas. Daniel Alberto Díaz quiere volver, y hasta la intromisión del Málaga, Boca parecía haberse puesto de acuerdo con el Atlético de Madrid por el Cata; Emmanuel Gigliotti, por su lado, inlcuso resignaría dinero con tal de pasar a Boca y el tercero en realizar declaraciones por el estilo fue Matías Rodríguez, lateral derecho de la Universidad Católica.
En cambio, en River la lista de los que desean públicamente jugar en Núñez se agranda cada vez más. El primero en expresarlo fue Martín Demichelis, quien se quedó con el pase en su poder tras integrar el plantel del Málaga y está muy cerca de volver. El resto todavía está en veremos y eso da lugar a que cada vez se especule con más nombres. Lucas Barrios dijo que era hincha de River y que su familia estaría chocha de que viniera a jugar al Millo. Teófilo Gutiérrez recordó que siempre quiso usar la banda, Juan Manuel Iturbe no descartó la posibilidad de volver en algún momento y Jonathan Fabbro y Miguel Samudio intentan meter presión para que sus clubes en Paraguay cedan un poco sus pretenciones económicas...
Es porque River y Boca, sus nombres, sus colores, sus historias, sus hinchadas y también sus billeteras, todavía seducen a los jugadores de acá y de afuera, quienes sueñan con que sus nombres sean coreados en la Bombonera o el Monumental. A pesar de todo.
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