JC fue presentado como entrenador del Albo. “Soy del barrio y en casa no me aguantaban”, bromeó. Prometió que tratarán de pelear arriba e invitó a sumarse a Erviti, su jugador preferido: “¿Para qué se va a ir a jugar a México?”
"En mi casa no me aguantaban más así que tenía que empezar a trabajar”, dice, relajado, Julio César Falcioni, el elegido para suceder el ciclo de Pepe Romero, para explicar por qué aceptó la propuesta de All Boys. Y sonríe una y otra vez. Suelta otra carcajada. Y una más. El Emperador, ese entrenador que hizo un culto de la seriedad, está feliz. Sabe que el próximo 3 de julio, cuando comience la pretemporada en el Albo, terminará ese descanso de casi siete meses desde que a fines del 2012 dirigió su último partido (triunfo 2-1 a Godoy Cruz) al frente de Boca.
Pero ahora, repite, su presente está en Floresta y no quiere saber nada acerca de su pasado reciente. “De Boca no hablo, yo dirijo a All Boys”, dictamina en el mismo salón del Blanco en el que, en enero de 2011, presentaron a Ariel Ortega. Aquella y esta ocasión tuvieron un denominador común: el lugar estuvo repleto de hinchas y de ilusiones, como la que ahora siembra Falcioni. “Me pareció muy bueno el proyecto y la idea de dar un paso más hacia adelante. Vamos a tratar de pelear lo más arriba posible”, señaló. Aunque apuntó que All Boys deberá mejorar esta campaña flaca: hizo 41 unidades en la temporada. “Vamos a tener que sumar muchos puntos”, aseguró.
La llegada del Emperador se empezó a cocinar hace poco más de un mes, cuando Romero confirmó su salida del club. El presidente Roberto Bugallo se reunió con Falcioni y le acercó una propuesta que lo sedujo. La cercanía con su casa –vive en Villa del Parque, zona fronteriza con Floresta– y su idea de quedarse en el país terminaron de convencerlo para aceptar el convite. “Soy del barrio. All Boys me abrió las puertas, me hizo un buen ofrecimiento y la chance de reiniciar un proceso para ir por más”, explicó el flamante entrenador del Albo.
Ahora comenzará la reconstrucción de un plantel que, en su mayoría, dejará la institución: sólo quedarán unos pocos entre los que estarán los históricos Nicolás Cambiasso y Fernando Sánchez –firmarán nuevos contratos– y Oscar Ahumada, a quien tratarán de retener. Por eso se especula con la llegada de al menos ocho caras nuevas. Y ya hay una obsesión: Walter Erviti, el jugador fetiche del Emperador, que ya avisó que se despide de Boca. “¿Para qué se va a ir tan lejos?”, preguntó el Pelusa, sonriente, cuando le dijeron que el volante podía irse a México.
¿Las prioridades? Laterales, un volante por izquierda y delanteros –gustan Mauro Matos y Ernesto Farías–. ¿El objetivo? “Mínimamente lo que hemos logrado en estos cinco años”, lanzó Bugallo y sacó a relucir los éxitos –dos ascensos y tres años en Primera– de Pepe Romero. Falcioni soltó otra carcajada. Arriba de su cabeza una gigantografía con su cara y una leyenda le recordaban el nuevo desafío. “El comienzo de una nueva era”, decía el cartel de presentación.

No hay comentarios:
Publicar un comentario