miércoles, 6 de noviembre de 2013

Riquelme trabajó a la par de sus compañeros y estará ante Tigre.



Al menos una buena noticia hubo en el regreso de Boca a la actividad después de la derrota sufrida ante San Lorenzo: la recuperación de Juan Román Riquelme, quien había presentado un estado febril con vómitos el martes de la semana anterior, en el resto de la semana no pudo trabajar con intensidad y finalmente ni siquiera integró la lista de concentrados para el clásico en el Bajo Flores, donde su ausencia se sintió y mucho. Ayer, Román se entrenó de manera normal y reaparecerá frente a Tigre el próximo domingo, a las 16 (la AFA accedió a cambiar el horario como pidió el Xeneize por la convocatoria de Orion a la Selección Argentina). Eso ya es motivo para que Carlos Biancho y todos los hinchas de Boca sonrían.

Más allá del alivio que trae la recuperación de Riquelme por el peso propio del capitán xeneize, para Bianchi también es un bálsamo ya que tiene un verdadero rompecabezas en el mediocampo debido a las bajas. Juan Sánchez Miño está desgarrado al igual que Fernando Gago, mientras que Jesús Méndez llegó a la quinta amarilla ante San Lorenzo y deberá cumplir una fecha de suspensión. En consecuencia, habrá por lo menos dos variantes obligadas en el equipo y en el curso de los próximos días se irá definiendo algún otro cambio que pueda disponer el director técnico. En ese sentido es probable que Cristian Erbes recupere su lugar habitual en la mitad del campo y abandone el lateral derecho, donde lo improvisó Bianchi durante las últimas fechas. La otra buena noticia es que Leandro Marín, quien no juega desde que sufriera una luxación de hombro derecho el 14 de septiembre ante Racing, en Reserva, participó sin problemas del fútbol reducido.

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