Juan Antonio Pizzi y Carlos Bianchi tienen las cartas listas en sus manos para jugar la partida. Cada uno sabe lo que tiene que hacer con lo que tiene. La gran incógnita comenzará a develarse esta tarde a las 18 hs: ¿cómo harán eso que tienen en mente? ¿Podrán?
Es que este San Lorenzo-Boca, si bien ya de por sí al tratarse de un clásico depara interés y demanda ganar, encierra un marco especial, ya que ambos equipos llegan a esta instancia obligados a descontarle a un Newell’s, que de los últimos nueve puntos, sólo sacó dos. El Ciclón, de ganar, quedará a dos unidades, con la chance de pasar a la Lepra la fecha que viene, cuando lo visite en el Parque Independencia. El Xeneize, de irse victorioso del Nuevo Gasómetro, quedará a sólo un puntito de los rosarinos.
Entonces, acá comenzará a terciar el carácter que puedan mostrar dentro del campo de juego uno y otro, y si están a la altura de ir a clavarle los colmillos al puntero. Con el pitazo inicial de Germán Delfino se sabrá si al elenco de Boedo le pesará la presión de su gente y si vuelve a padecer o no de esas eternas ciclotimias que le agarran en medio de los partidos, que tantos puntos le costaron lo largo del certamen, y más aun cuando tuvo la chance de treparse a la punta. O si los de azul y amarillo podrán digerir el mal trago semanal de haber perdido para este encuentro a sus dos anchos: Juan Román Riquelme y Fernando Gago.
Con estos condimentos especiales, el entrenador de San Lorenzo mantiene el mismo esquema ofensivo de siempre, aunque para este duelo habrá una modificación obligada en la defensa: regresa a la titularidad Pablo Alvarado por el suspendido Mauro Cetto.
Para el DT boquense la cosa pinta más complicada, ya que deberá armar un sistema para disimular las dos bajas que significarán las ausencias de sus “fábricas de fútbol”. En el caso de Gago, será reemplazado por Pablo Ledesma, quien regresará luego de cumplir una suspensión, mientras que la ausencia de Riquelme motivará un cambio de esquema y el equipo jugará sin un organizador, un enlace, y dejará el 4-3-1-2 para acomodarse a un 4-4-2. Es decir que Jesús Méndez se sumará a la línea de volantes, Cristian Erbes ingresará al equipo para ocupar el lateral derecho y el tercer cambio será el regreso de Ribair Rodríguez por Federico Bravo, también lesionado.
Esta será la segunda vez en todo el torneo que Boca no cuente con sus dos máximas figuras. La anterior fue en la derrota por 3 a 0 ante Olimpo en Bahía Blanca por la sexta fecha del torneo.
El cásico pinta lindo de antemano, con mucho en juego y con la certeza de que el que gane cobrará un impulso anímico importante en la recta final del campeonato.
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