viernes, 1 de noviembre de 2013

Bianchi iba a usar su formación preferida ante San Lorenzo, pero este jueves perdió a Gago y a Riquelme.

Hay cuestiones que no se pueden medir sólo desde la razón, aun cuando haya algún patrón que las dispare. Hay situaciones que ante la repetición, cuando se trata de síntomas negativos, despiertan el asombro. Se multiplican las especulaciones y se potencia la idea de que algo está fuera de cuadro. 


Es que cuando en Boca se habla de lesiones, los números asustan: 48 bajas en todo 2013 y 23 en los últimos tres meses y medio. Y lo curioso del caso es que, en menos de 48 horas, Carlos Bianchi , para el clásico con San Lorenzo, pasó de tener la chance de armar su equipo ideal a perder a sus dos principales estrellas: Juan Román Riquelme y Fernando Gago .

El Virrey se restriega los ojos y no lo puede creer, le da vueltas al asunto y no entiende qué sucede, aunque el entrenador en la intimidad está preocupado no sólo por las bajas que sufre semana tras semana, sino por encontrar, ante tanto contratiempo, la receta para evitar que el plantel se desmorone anímicamente. Incluso, en las últimas conferencias, ante cada consulta respecto a las lesiones que lo complican, repite: "No me puedo detener en los problemas, debo encontrar soluciones".

Si bien es cierto que el técnico tiene que resolver los inconvenientes que ahora se le presentan con las bajas de Gago y Riquelme para el clásico con San Lorenzo, lo real y lo concreto es que cuando aparece la lista de las diferentes dolencias que le quitaron la chance de formar el mejor equipo, se enciende la luz de alarma. Porque los motivos que dejaron a Bianchi sin futbolistas son de los más variados: una fractura de tabique nasal (Claudio Riaño), supuestas paperas (Pablo Ledesma), una rotura de ligamentos del tobillo derecho (Leandro Paredes), una fractura de una vértebra (Emanuel Insúa), desgarros (Ribair Rodríguez, Gago, Erbes, por sólo mencionar a algunos), hasta cuadros gripales (Juan Román Riquelme).



Es una historia que mantiene tensos a todos desde que comenzó 2013. Antes del clásico con River, el presidente del club, Daniel Angelici, declaró: "Seguro vamos a tener una reunión con los médicos y el cuerpo técnico porque son muchas lesiones musculares. Hay muchos desgarros y lo estamos viendo con atención". Después de estas palabras, se supo que existieron varias reuniones entre los profesionales del club y algunos integrantes del cuerpo técnico en las que se trató de buscar los motivos de semejante cuadro.

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