jueves, 7 de noviembre de 2013

El Millonario quedó eliminado de la Copa Sudamericana, y demasiado alejado de la pelea por el Torneo Inicial. La gente mostró su fastidio. Los refuerzos elegidos no rindieron… Pasen y lean.

Esta vez, a diferencia del semestre pasado, la dirigencia de River, encabezada por su presidente Daniel Passarella, peló la billetera y concedió todos los caprichos de Ramón Díaz. La apuesta era mejorar la segunda posición abrochada en el Torneo Final. Encima el club tenía en el horizonte, además del próximo certamen doméstico (el Inicial), el regreso a la competencia internacional: un boleto asegurado para una estadía por la Copa Sudamericana, tras cuatro años de ausencias. Pero hoy, a tres meses de que se haya subido el telón de la competencia por los puntos y a dos para que se baje, se habla de un fracaso Monumental, ya que el Millonario ya no tiene fichas disponibles para apostar en ninguno de los dos frentes.

El andar en la competencia internacional, pasó sin pena ni gloria. Arrancó en segunda ronda, con un compromiso frente a San Lorenzo, el cual se llevó con un marcador global de un tristísimo 1 a 0. Luego vino el desconocido Liga de Loja de Ecuador, que tenía como máxima figura a su entrenador, el recordado Alex Aguinaga. La ida de los octavos de final fue 1-2, y la vuelta 2-0. Avanzó, pero jamás mostró la versión que pedía su gente. En cuartos tocó Lanús, y ahí se apagaron las luces. Tras el 0-0 de la primera puesta en escena en el Sur, tocaba definir la serie en el Monumental. Ahí en dos ataques, que tuvieron destino de red, Ramón se tomó la cabeza y se dio cuenta de que no estaban a la altura de las circunstancias: “Tengo que felicitarlos (a los rivales). En las dos primeras que llegó anotó y nosotros quedamos ya demasiado abajo como para levantar la historia”, expresó el DT. La fábula terminó 1-3, y el conjunto de Núñez se despidió de la Copa Sudamericana, esa que seducía con volver a celebrar un título a lo grande y ofrecía una tentadora estadía por la Libertadores 2014.

En el Torneo Inicial, River cumple una campaña para el olvido: está 14º con 16 puntos, producto de cuatro victorias y empates, y seis derrotas. Con la misma cantidad de tantos a favor y en contra (nueve), algo que no abunda en este semestre por Núñez. Y claro, ya sin chances de nada.

Sequía total. Los máximos artilleros son Téofilo Gutiérrez, traído a River para romper redes, quien suma apenas tres goles, entre Copa e Inicial, y Manuel Manzini, con la misma cifra que el colombiano.

Encima el ex delantero de Racing, como para limpiar su culpa ante la sequía Millonaria que amenazó con romper el peor registro de la historia (estuvo a minutos ante Estudiantes de La Plata), salió a sacar los trapitos al sol, al asegurar que en la Academia, donde si acumuló conquistas, la pelota le llegaba más. Ante esto Ramón le pegó un tirón de orejas y advirtió de la chance de sacarlo del equipo. Algo que finalmente no ocurrió. También el capitán Leonardo Ponzio tuvo un fuerte cruce de palabras, ya que las declaraciones del atacante no cayeron para nada gratas en Núñez.

Ayer la gente, cansada de todo, empezó a pedir por David Trezeguet, exiliado a Newell´s, ya que el entrenador decidió no tenerlo entre sus planes. También coreó los nombres de otros dos que colaboraron en el regreso a Primera y fueron echados por la puerta de atrás: Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez.De a poco el hincha, que se mostraba feliz con el regreso de Ramón empezó a dejar de sentir ese cosquilleo por el DT, y se da cuenta de que del amor al odio hay un solo paso. Camino que el fana de River ya empezó a recorrer, ya que esta crisis semestral afecta hasta al más incondicional seguidor del comandante de este equipo que navega sin destino fijo. El “Que se vayan todos” de ayer, lo refleja.

A Ramón le salió el tiro por la culata. Fiel a su estilo prometió mucho. Pero no pudo cumplir con nada de lo soñado y las promesas de logros quedaron en el aire, y los espacios en las vitrinas, vacíos. Encima los refuerzos que pidió llegaron, pero no rindieron.

Es más... no se salva nadie. El volante Carlos Carbonero no rindió ni el 10 por ciento de lo que mostró en Arsenal; Jonathan Fabbro comenzó con el pie izquierdo (expulsión en su debut ante Rosario Central) y nunca pudo exhibir su mejor versión; Teo fue traído para romper redes en grande, pero jamás logró su cometido (apenas cosechó tres tantos); Osmar Ferreyra no encontró nunca su espacio en el campo y se transformó en un recambio más.

Las denuncias de la oposición por una deuda económica importante, un plantel devaluado a nivel de tasaciones internacionales junto con un Ramón Díaz que ya no es indiscutible entre la afición componen un panorama gris en el futuro de River. La única ilusión que mantiene el equipo Millonario es conseguir la clasificación para la edición 2014 de la Copa Libertadores.

Para lograrlo depende de terceros, porque necesita que Newell's, Lanús o Arsenal se consagren campeón del torneo Inicial para que liberen una plaza para el conjunto Millonario; un objetivo que a esta altura del año se vive como premio consuelo.

Es tan grande el fracaso en el semestre, que hasta Passarella decidió no presentarse a elecciones para tratar de conseguir la reelección. Fue un verdadero fracaso Monumental. Aunque Ramón aseguró tras la derrota con Lanús, que todavía le quedan fuerzas para tratar de ir por la "revancha"... esta historia continuará. Y River tratará de salir de la crisis en la cual se encuentra sumergido.

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