sábado, 2 de noviembre de 2013

Kannemann se entusiasma con el clásico de mañana y asegura que intentarán aprovechar que no estarán Gago ni Riquelme: “nos permite preocuparnos un poquito menos.”



Cuando la voz del estadio mencione el quinto nombre del equipo de San Lorenzo y diga que la camiseta 14 de Walter Kannemann marcará el lateral izquierdo del Ciclón, el estadio estallará en aplausos y ovaciones. Si bien todavía está lejos de la idolatría de Leandro Romagnoli o del gran rendimiento actual de Juan Mercier, los cuervos que seguramente coparán el Nuevo Gasómetro saben que si hay alguien que siempre ejecuta el pedido que baja desde las tribunas ese es el entrerriano de 22 años. Porque lo hace desde los 8 años, lo confirmó desde que debutó en la Primera en 2010 y lo gozará en un clásico de tamaña dimensión. Con errores, aciertos, y hasta escasos goles, el nacido en Concepción del Uruguay, es un canto a la pasión, tal como lo refleja al expresar que “la entrega siempre va a ser gran parte de mi aporte, aunque también tengo que estar muy atento y disputar todas las pelotas a full para generarle cosas positivas al equipo”, anticipó el joven defensor azulgrana.

–¿Este clásico es el más esperado por el futbolista?
–Contra Huracán nunca jugué en Primera y sé que para San Lorenzo es su histórico clásico barrial. Pero, por historia, creo que con Boca es similar y para muchos, hasta superior. Lo que es seguro es que son muy lindos de jugar y disfrutar. A todo jugador le gustaría estar, porque además de todo lo que significa y la cancha llena, define cosas.

–¿Es decisivo el partido del domingo?
–Con Boca es una verdadera final. Tenemos que ganar para mantener las aspiraciones de obtener el campeonato y, como a Boca le pasa lo mismo, es un lindo partido para jugar.

–¿Será también una prueba anímica, además de la futbolística?
–Tuvimos varios altibajos, pero de los malos resultados nos hemos repuesto y seguimos siendo protagonistas, por eso creo que este domingo tiene que sucedernos lo mismo contra Boca.

–¿Corren con ventaja ante las ausencias de Riquelme y Gago?
–Son dos grandes jugadores y si juegan a Boca le dan mucha calidad, mucha presencia. Que no cuenten con ellos, a nosotros nos permite preocuparnos un poquito menos. Si bien Boca tiene otros grandes jugadores, va a ser un poco mejor para nosotros que ellos no jueguen.

–Muchos reconocen tu marca y sacrificio. ¿Cuando llegaste a San Lorenzo fue para eso?
–Yo llegué a los 8 años al club, me probé y quedé. Pero empecé como volante ofensivo, por izquierda. Marcaba y también llegaba mucho, pero después empezaron a aflorar más virtudes defensivas y me mandaron para atrás (entre risas). A veces, jugaba de delantero y al otro partido me tocaba ir atrás. Así fue como pasé a ser como me conocen hoy.

–¿En los momentos de descanso te desconectas del fútbol?
–Me gusta estar en mi casa, con la familia o mis amigos, y la verdad es que no miro mucho fútbol. Generalmente, me abstraigo. Entreno, trato de ganarme el puesto y, después del trabajo, porque esto no deja de ser un trabajo, trato de dispersar mi cabeza y llegar al otro día con muchas ganas de entrenar.

–¿Sos el dueño del mate entre los compañeros?
–No, porque yo no tomo mate. En realidad, tomo cuando alguien hace, sino yo no hago. Por eso, hasta me dicen que soy entrerriano trucho.

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