La felicidad que el pueblo Cuervo aún siente, esa que le permitió festejar una vez más ante Boca y que lo situó para disputarle a Newell´s el liderazgo del Torneo Inicial el sábado próximo, tuvo variados artífices. Sebastián Torrico, el que provocó el delirio del final en el Nuevo Gasómetro, le agregó algo más de felicidad a la que ya acumulaba y disfrutaba por el nacimiento de su hijo Juanse hace 20 días. Al recién nacido, como también a su hija Juliana y a su mujer, les dedicó el triunfo y el penal atajado. “Estos seres son especiales y estoy muy feliz por ellos”, resaltó el 12 del Ciclón, quien destacó tal sensación por encima de cualquier triunfo.
–¿Sos consciente de que un jugador de Boca (Claudio Pérez) se fue llorando por tu culpa?
–No, eso no se me pasa por la cabeza. A veces le toca a uno, otras a otros y es simplemente un partido de fútbol. Hay cosas mucho más importantes para llorar.
–¿El triunfo en el clásico llega en un momento ideal?
–Sí, porque necesitábamos ganar para terminar de definir si podíamos pelear el campeonato. Además, los clásicos siempre son partidos aparte y lo importante era estar a tiro de Newell´s.
–¿Sirve más en lo anímico que en lo futbolístico?
–En las dos cosas. En lo anímico, por el convencimiento de seguir jugando de esta manera y porque es fundamental seguir así por el rival que se viene. Newell´s es el líder y estamos sólo a dos puntos. Además, lo que viene siempre es más importante que lo que pasó.
Esa mirada auspiciosa y expectante respecto al futuro, mucho más que celebrando o lamentando el pasado, describe el perfil del arquero mendocino. Torrico llegó a San Lorenzo para ser suplente y ya en su debut en el arco le dio el pasaje a los octavos de final de la Copa Argentina, al atajar dos penales en la definición desde el punto del penal ante Morón. Su bajo perfil, habitual predisposición para el diálogo y sobriedad en un arco que sufría ausencias destacadas en la sección Policiales, empezaron a enamorar a la gente del Ciclón.
Ya con la titularidad entre sus guantes y ante la pelota decisiva del partido, cuando en el estadio se repetían lamentos como “ya está, olvidémonos del campeonato”, la volada hacia su derecha y el rechazo del remate de Claudio Pérez, renovaron el idilio con El Cóndor, quien además de darle tres unidades al Ciclón, conservó su arco invicto por octava vez en el torneo. “Chiqui (Pérez) le pega muy bien, pero sinceramente lo había estudiado y lo único que hice fue esperarlo hasta último momento. Después, por pura intuición, decidí tirarme al palo derecho. Por suerte se lo pude adivinar. Así evitamos algo que hubiese sido muy injusto”.
–¿Los sorprendió el planteo de Boca?
–No, simplemente lo superamos en todos lados y la diferencia tendría que haber sido mayor. El juego de San Lorenzo fue muy superior. Por momentos yo estaba muy tranquilo, sin mucha participación.
–¿Hubo reconocimiento extra de tus compañeros por haber atajado el penal?
–Sí, en el vestuario hablábamos que hubiese sido muy injusto si nos empataban. Pero así como a mí me tocó evitar el empate, Orion atajó muy bien y había sido fundamental para que la diferencia fuera sólo de un gol.
–¿El partido del sábado es tan importante por lo que está en disputa o por cómo juegan los dos equipos?
–Va a ser un lindo partido para jugar. Ellos atacan mucho y bien, pero nosotros también lo hacemos y con mucha gente.
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