lunes, 4 de noviembre de 2013

Alvarado ligó una amarilla de entrada porque el equipo entró con dos chicos a la cancha.



La pelota aún no se había puesto en movimiento y San Lorenzo ya tenía una amarilla: dos chiquilines con camiseta del Ciclón ingresaron junto con el equipo y Germán Delfino aplicó el reglamento. Si una mascota entra a la cancha, el capitán de ese cuadro debe ser amonestado. Por eso, en definitiva, Pablo Alvarado fue sancionado por el árbitro, y reconoció que el árbitro se lo explicó: “Me contó que estaba prohibido y que la sanción es para el capitán. Me condicionó y me sorprendió. No lo podía creer.”

Pizzi, en ese momento, ingresó al terreno de juego para pedirle explicaciones al árbitro. Después dijo: “Me parece una falta de sentido común amonestarlo. Son cosas que no dependen de nosotros.”
Más allá de esa sanción, el árbitro tuvo una muy correcta actuación, marcó bien los dos penales, pero fue permisivo en el primer tiempo, ante las contínuas faltas de los xeneizes.

Alvarado se bancó todo el partido con la amarilla y luego celebró la atajada del penal de su propio arquero: “Tenemos a San Torrico. Debimos ganar por más de un gol. Le terminamos debiendo mucho a él.”

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